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El apocalipsis debe esperar

Un nuevo informe del CERN asegura que el experimento del LHC, que arranca el miércoles, no va a destruir la Tierra

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El CERN (Laboratorio Europeo de Física de Partículas) publicó este viernes un informe en el que asegura que el acelerador LHC no acabará con el mundo. El experimento, con el que se quieren recrear las condiciones del Universo instantes después del Big Bang, se pondrá en marcha el miércoles y ya ha recibido varias demandas por su supuesto potencial para aniquilar la Tierra. Los últimos denunciantes, que presentaron su demanda ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, temen que los choques de partículas que se producirán en el LHC creen un agujero negro que engulla el planeta. La denuncia fue desestimada, pero los demandantes prometen que seguirán con su lucha.

Uno de ellos, el profesor del Instituto de Química Física y Teórica de la Universidad de Tubinga (Alemania) Otto Rössler, lleva ya diez años hostigando al CERN con el argumento de que no ha tenido en cuenta los riesgos del experimento. Para él no son suficientes los informes de seguridad elaborados por algunos de los físicos más prestigiosos del mundo. El último, liderado por Jonathan Ellis, volvió a explicar que cualquier tipo de agujero negro aparecido en el LHC sería microscópico y se evaporaría al instante por falta de energía. Otro físico del CERN, Rolf Landua, apunta que Rössler no es especialista en el campo y sostiene su argumentación en “tesis desestimadas hace 60 años”. En opinión de Landua, la historia del agujero negro “es fruto de la imaginación de alguien a quien claramente la gusta salir en los periódicos”.

En su informe de este viernes, el CERN explicaba que las colisiones que se producirán en el LHC para estudiar las propiedades de la materia no harán más que replicar fenómenos que ya suceden de forma natural. “La Tierra, el Sol y otros cuerpos celestes son bombardeados constantemente por partículas cósmicas con energías muy superiores a las que alcanzará el LHC”, ha afirmado Ellis. “Y el planeta aún existe”, recuerda el informe.Ellis indica que quizá sea necesario tener más cuidado con las metáforas que se emplean para ilustrar los complicados experimentos que se realizarán con el LHC, pero otros físicos reconocen que si la polémica no se saca de quicio, el tirón mediático de las afirmaciones de gente como Rössler ha podido servir para que la gente se interese por un campo a menudo abstruso como la física de partículas.

Otros vaticinios

Ésta no es la primera vez que un acelerador de partículas se enfrenta a denuncias para evitar el Armagedón. En 1999, el físico Walter Wagner interpuso una demanda para intentar detener un acelerador parecido al LHC, el Relativistic Heavy Ion Collider (RHIC) en el Laboratorio Nacional de Brookhaven, en Nueva York. El caso no fue admitido y después de ocho años de funcionamiento el mundo sigue más o menos intacto. Ni los hechos, ni el informe de seguridad elaborado por el CERN en 2003, desanimaron a Wagner a la hora de acudir a los tribunales el pasado mes de marzo para detener el comienzo del LHC.

Lejos de los tribunales y del mundo de la física, un vendedor de choches de Nueva Jersey anunciaba unas “rebajas del fin del mundo”, animando a comprar automóviles antes de que el miércoles acabe todo. Los físicos también creen que el experimento cambiará el mundo, pero lo hará de un modo más sutil.