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Un arsenal de 800 fármacos inteligentes acecha al cáncer

La investigación oncológica se centra en la medicina personalizada y en centenares de medicinas contra dianas específicas de tumores resistentes, como el melanoma metastásico

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La promesa que el presidente estadounidense Richard Nixon hizo a su pueblo en 1971 no se va a cumplir. El cáncer, como entidad general, está lejos de tener una única cura, como se ha puesto de manifiesto en la reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Oncología Médica (ASCO), el mayor congreso internacional de cáncer, que reúne a 30.000 oncólogos de todo el mundo. Sin embargo, las perspectivas que afrontan los afectados por este conjunto de enfermedades son cada vez mejores. La lucha contra la que ya es principal causa de muerte en España desecha las estrategias comunes para centrarse en lograr mejoras espectaculares para grupos de enfermos muy pequeños. Y, según lo que se ha podido escuchar en el congreso que concluye hoy en Chicago, la nueva técnica está dando sus frutos.

'Existen alrededor de 800 compuestos en investigación contra el cáncer', explicó el jefe de Oncología del MD Anderson Cancer Center de Madrid, Antonio González. La cifra demuestra el nivel investigador que existe en esta especialidad, que ha permitido que cánceres incurables hace 20 años hoy desaparezcan del organismo para siempre.

En tres años, una mutación se ha traducido en un medicamento

En este éxito han jugado un papel fundamental los fármacos antidiana, dirigidos a combatir una proteína específica que se sabe que está asociada al cáncer. Una de las estrellas de esta reunión ha sido precisamente uno de esos medicamentos, un inhibidor de la proteína ALK que ha logrado que respondan los pacientes de cáncer de pulmón que presentan la alteración genética a la que va dirigido, alrededor de un 5% del total. Lo más importante del estudio que, debido a su trascendencia, se presentó en la sesión plenaria del congreso del domingo, la más importante de la reunión es el poco tiempo transcurrido desde que se identificó el oncogén (gen cancerígeno) hasta que se desarrolló un medicamento para inhibirlo. Si en 2007 un equipo de investigadores japoneses publicaba en Nature la asociación entre el gen EML4-ALK y un tipo de cáncer de pulmón, menos de tres años después, una compañía farmacéutica ha logrado traducir ese hallazgo en un fármaco eficaz, el crizotinib. Sin duda, un triunfo de la medicina translacional, que traslada a la clínica los hallazgos de la investigación básica.

El jefe del servicio de Oncología Médica del Hospital Clínic de Barcelona, Pere Gascón, explica la revolución que ha supuesto para la oncología la irrupción de los fármacos antidiana como este último: 'Hace 25 años, sabíamos cómo se comportaba el cáncer, pero no sabíamos mucho sobre la bioquímica de la enfermedad. Ahora, hemos conseguido identificar las proteínas oncogénicas y, lo más importante, desarrollar fármacos para bloquearlas'. Este especialista destaca la dificultad de la investigación en este campo, ya que, aunque los genes se asocian al cáncer, 'no siempre se sabe si son la causa'. 'Los laboratorios tienen que apostar, porque a veces el fármaco puede ir a la basura', dice.

'Los laboratorios deben apostar, porque el fármaco puede ir a la basura'

Además de la medicina personalizada, otro de los grandes retos de la oncología actual es mejorar la supervivencia en aquellos tipos de cáncer que todavía se resisten a la curación y matan a un porcentaje elevado de los pacientes. Uno de los que más se resisten es el melanoma, que si bien detectado en fases precoces es perfectamente curable, presenta una elevadísima mortalidad una vez que la enfermedad se ha extendido.

Un estudio en fase III (la más avanzada en investigación clínica) demostró el domingo en la ASCO por primera vez que un medicamento llamado ipilimumab puede mejorar la supervivencia en este grupo de pacientes. El trabajo, también discutido en la plenaria, se publicó simultáneamente en la revista New England Journal of Medicine. Este fármaco se mostró más eficaz que una vacuna dirigida a la proteína GP100, que en la reunión de la ASCO del año anterior demostró capacidad para reducir el melanoma. En este sentido, la oncóloga y directiva de la ASCO del Abramson Cancer Center (EEUU) Lynn Schuchter reconoció a este diario que los nuevos resultados de las vacunas terapéuticas contra el cáncer 'no han sido muy positivos' y que 'habrá que esperar' a nuevas investigaciones.

El cáncer de ovario es el tumor genitourinario más mortal en las mujeres, a pesar de ser una enfermedad rara (afecta a una de cada 2.500 mujeres). Ayer, se presentaron en Chicago los resultados de un estudio en fase II con el fármaco AMG386, que es el primero de una nueva familia de fármacos, los llamados ‘pectibodys', que actúan contra la angiotensina 1 y 2 (proteínas vasoconstrictoras que aumentan la presión sanguínea). Es un medicamento biológico que actúa impidiendo al tumor obtener la sangre que necesita para seguir creciendo. Este no fue el único resultado positivo para el cáncer de ovario. En la sesión plenaria del domingo, se presentaron los resultados de otro fármaco biológico, el bevacizumab, que logró mejoras en los pacientes. El mal pronóstico de este tumor se debe a que el 70% de los casos se detecta cuando ya está avanzado.