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Australia revela la mayor acumulación de huellas de dinosaurio del mundo

El “Parque Jurásico” del continente, que estuvo amenazado por una instalación de gas natural, tiene icnitas de más de metro y medio de longitud.

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Huella de Megalosauropus broomensis, en primer plano./UNIVERSITY OF QUEENSLAND

El equivalente cretácico del parque Serengueti, el Parque Jurásico de Australia… son algunos de los calificativos que se están aplicando a una remota región del oeste del continente australiano que contiene las mayores y más abundantes huellas de dinosaurios fosilizadas descubiertas hasta ahora en el mundo. Las icnitas, su nombre técnico, fueron producidas en la zona de Walmadany por al menos 21 especies distintas de dinosaurios hace entre 140 y 127 millones de años, explica el equipo de paleontólogos de las universidades de Queensland y James Cook que las ha estudiado. La huella de mayor tamaño, perteneciente a un saurópodo, mide 1,7 metros de largo.

El análisis en profundidad de las huellas, muchas de las cuales eran conocidas y son consideradas sagradas por los aborígenes Goolarabooloo, se inició cuando en 2008 el Gobierno de la región de Kimberley (50.000 habitantes,Australia Occidental) decidió construir en la zona una gran instalación de depósito y procesamiento de gas natural. Entonces los habitantes avisaron a los paleontólogos, que han dedicado unas 400 horas a su investigación, en circunstancias difíciles ya que en la remota zona costera de unos 25 kilómetros de longitud, donde está la mayor acumulación de huellas, hay cocodrilos y tiburones, informan las universidades. Las icnitas se prolongan también unos 450 kilómetros hacia el interior. Hasta entonces apenas se habían estudiado.

Dos investigadores hacen un molde de una huella gigante del yacimiento de Walmadany./ UNIVERSITY OF QUEENSLAND

Phillip Roe, jefe de los Goolarabooloo para temas legales, ha explicado que tenían que mostrar al mundo lo que estaba en juego si se construía la instalación industrial. Para los aborígenes las huellas indican el viaje de un personaje llamado Marala, que dio a los habitantes las normas a seguir: “Como comportarse, cómo mantener el equilibrio”, dice Roe, que está muy satisfecho con la forma en que se ha producido la colaboración con el equipo universitario.

“Este yacimiento es muy significativo, porque es el registro original de los dinosaurios no aviares de la mitad oeste del continente y proporciona el único atisbo de la fauna de dinosaurios de Australia durante la primera mitad del Cretácico Inferior”, explica Steve Salisbury, director de la investigación. La urgencia de estudiar y preservar en lo posible las huellas terminó cuando el proyecto de gas natural se descartó en 2013 y ahora parte del área está protegida.

“Hay miles de rastros alrededor de Walmadany, de los cuales 150 se pueden asignar con seguridad a 21 tipos distintos que representan cuatro principales grupos de dinosaurios”, señala Salisbury. Los resultados se han agrupado para presentarlos en una publicación monográfica de la Sociedad de Paleontología de Vertebrados.

Richard Hunter, miembro aborigen del equipo investigador, yace junto a una huella de saurópodo./ UNIVERSITY OF QUEENSLAND

Las huellas, al igual que otros fósiles, son objeto de robo en yacimientos paleontológicos por su valor comercial. En Estados Unidos, el servicio de Parques Nacionales ofrece desde hace unas semanas recompensas en metálico de 1.000 dólares a quien pueda identificar a varias personas fotografiadas, sospechosas de haber robado en Death Valley (California y Nevada) rastros de mamíferos y aves de hace entre 5 y 3 millones de años.

Sin embargo, la divulgación de los tesoros paleontológicos tiene más ventajas que inconvenientes, creen los expertos. El valioso yacimiento de Australia se incluirá con toda seguridad en un nuevo mapa interactivo mundial de fósiles que agrupa toda la información disponible sobre miles de yacimientos y colecciones.