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Barcelona liberará sus datos públicos

El ayuntamiento abrirá toda su información para que la reutilicen los ciudadanos

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El Ayuntamiento de Barcelona se apunta a la liberación de datos públicos. Ayer, el consistorio catalán presentó su proyecto Open Data , con el que abrirá el acceso a la información municipal para que los vecinos puedan usarla y, si quieren, hasta hacer negocio con ella. El caso barcelonés es el más reciente de una ola en la que ya se han subido desde EEUU hasta Zaragoza, sin pasar por Madrid.

Desde febrero del próximo año, y de forma paulatina, el Ayuntamiento de Barcelona irá liberando varias bases de datos. Unas tienen que ver con el territorio, con mapas catastrales, callejeros o fechas de edificación. Otras recogen información de población o gestiones administrativas. También estará disponible el material de tráfico, como las imágenes de las cámaras viales, y datos medioambientales. Un último grupo a liberar es el fondo documental del consistorio.

'La idea de abrir los datos ya existía hace tiempo, pero no sabíamos cómo hacerlo', dice el cuarto teniente de alcalde y responsable del proyecto, Ramón García-Bragado. 'Ahora ya los tenemos en formato digital, lo que nos permite devolverlos a los ciudadanos', añade. Siguiendo la filosofía del movimiento Open Data, toda la información estará en formatos digitales que sean operables, y será de libre uso, incluso si es para ganar dinero.

'La idea de abrir los datos ya existía hace tiempo, pero no sabíamos cómo hacerlo'

Con esta decisión se busca un gobierno más transparente. En Reino Unido, por ejemplo, desde la página oficial data.gov.uk puede seguirse el rastro al dinero público. Pero con la universalización del acceso a esta información, también se pretende dar nuevos usos a los datos. Cualquier persona que vea un posible negocio en la información de licencias o del tráfico podría diseñar una aplicación para aprovechar ese caudal de información. 'Va a ser la materia prima para el desarrollo económico', explica García-Bragado.

El ayuntamiento catalán está ahora mismo creando el catálogo de bases de datos a liberar y espera tener un portal con una primera versión del listado en febrero. Por supuesto, hay datos que no se pueden liberar, como los de carácter personal o algunos económicos o de los registros. Pero el principal problema que han tenido el equipo de Sistemas del ayuntamiento y García-Bragado ha sido el de la inercia. 'La Administración no está pensada ni preparada para devolver los datos que tiene; ahora empieza a estarlo', comenta el teniente de alcalde.

Como dice García-Bragado, ahora es el momento. Tras la victoria de Barack Obama, EEUU lanzó una iniciativa de liberación de datos públicos, seguida muy de cerca por las autoridades británicas. En España, quienes más han impulsado esta liberación han sido el Gobierno Vasco, que estrenó su portal Open Data Euskadi en abril, y el Gobierno del Principado de Asturias. La Generalitat catalana, que ya permitía el uso de la información que aparece en sus páginas, se apuntó al movimiento hace dos semanas, con Dades obertes gencat .

En el ámbito municipal, aparte de la barcelonesa, existen iniciativas como las de Gijón o Zaragoza, pero destaca el retraso de Madrid. 'Su ayuntamiento es de los más reacios a la apertura. Ni siquiera deja copiar la información pública de su web', lamenta Aitor García, miembro de la asociación Pro Bono Publico , que busca liberar y reutilizar los datos públicos. Tampoco el Gobierno ha hecho el repositorio de datos central que anunció. 'Hasta que no haya una ley que diga que esto es obligatorio seguiremos retrasados', advierte García.

El Open Government Working Group impulsado por Obama elaboró una serie de puntos que deben seguir las Administraciones con el objetivo de perseguir la total apertura de los datos. La recomendación general es que se liberen todos, publicando los datos originales y actualizándolos lo más posible.

También recuerda que los tiempos del privilegio han pasado: los datos deben ser accesibles para el conjunto más amplio de usuarios, dice el cuarto principio.

El quinto es de carácter técnico. En él se insiste en que la información debe estar en los formatos que permitan su procesamiento automático por programas y máquinas.

En otro de los principios se recomienda el uso de formatos no propietarios, como licencias libres o programas de código abierto.

Por último, el principio octavo establece que los datos deben ser de uso libre.