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BP se ahorró gastos a costa de la seguridad de la plataforma

Congresistas de EEUU acusan a la petrolera de negligencia

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'Esta explosión no tenía que haber pasado y lo lamento mucho. Cuando supe que había víctimas mortales, me quedé destrozado'. Tony Hay-ward, director ejecutivo de BP, empezó ayer su comparecencia ante el comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes de EEUU compungido y arrepentido. No fue suficiente para calmar la ira de los congresistas, que acusaron a la petrolera de alimentar una política de negligencia, centrada en ahorrar costes, que llevó a la explosión de la plataforma Deepwater Horizon, que provocó el vertido en el golfo de México.

'¿Cómo pudo pasar esto? ¿Qué impacto tendrá en el medioambiente? ¿Por qué se está tardando tanto en cerrar la fuga de petróleo y gas en el golfo?', se preguntó Hayward. 'Todavía no tenemos respuesta a estas preguntas'.

Los parlamentarios de EEUU acosan a Hayward por no ofrecer respuestas

El responsable de BP tampoco respondió a las preguntas del panel de congresistas durante las largas horas de comparecencia, en la que mantuvo una calma glacial mientras se crucificaba a su empresa.

Hayward comparecía un día después de la reunión de la cúpula de British Petroleum con Barack Obama, que concluyó con la creación de un fondo para las víctimas de 20.000 millones de dólares.

Uno tras otro, los miembros del comité se ensañaron con el responsable. Bart Stupak, de Michigan, acusó a BP de negligencia, también por incidentes anteriores ocurridos en Alaska y Texas. Su colega GeneGreen, de Texas, afirmó que la petrolera había 'elegido en contadas ocasiones la seguridad en vez de la rapidez'.

El representante de California critica el 'obstruccionismo' de la compañía

El director ejecutivo de BP no quiso 'especular sobre lo que hubiera podido marcar una diferencia' y disculpó su imprecisión asegurando que 'no estaba presente' cuando se tomaron decisiones sobre Deepwater Horizon.

El momento más tenso se dio durante un intercambio entre Hayward y Henry Waxman, representante por California y presidente del Comité, que le espetó que no quería 'responder a las preguntas'.

Hayward replicó que no iba a 'llegar a conclusiones antes de que termine la investigación'. El congresista californiano le recordó entonces que la comparecencia formaba parte de una investigación, y después le acusó de 'usar tácticas obstruccionistas'. El representante de la petrolera lo negó y se excusó asegurando que 'de momento', no estaba 'preparado para emitir un juicio definitivo'.

Antes de que Hayward empezara a hablar, la sesión fue brevemente interrumpida por los gritos de una mujer que enseñó las manos y la cara manchadas de algo parecido a petróleo, y a la que los servicios de seguridad expulsaron enérgicamente.

Como quedó claro ayer, BP también se enfrenta a un infranqueable abismo cultural. El acento británico cerrado de Hayward siempre deja sus declaraciones, por emotivas que sean, en comentarios formales. A Hayward lo crucificaron hace poco por asegurar que quería 'volver a su vida normal'. Los pescadores de Luisiana no apreciaron el desliz.

Ayer se seguía comentando la metedura de pata del presidente del Consejo de Administración de BP, el sueco Carl-Henric Svanberg, que al salir de la reunión con Obama, dijo sentirse muy preocupado por la 'gente modesta' refiriéndose a las pequeños empresas de la zona afectada. Svanberg emitió luego un comunicado de disculpas.