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Bruselas cede a la presión de las petroleras

La CE da marcha atrás a su propuesta de limitar la extracción de crudo en el mar

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La Comisión Europea suavizó ayer el estricto control que quería imponer a las plataformas marinas de extracción de petróleo para evitar catástrofes ambientales como la de BP en el golfo de México. En vez de una moratoria a todo nuevo permiso para extraer petróleo en el mar hasta que se esclarezcan las causas del accidente de BP, como exigía un borrador filtrado la semana pasada, la Comisión se contentó ayer con plantearlo como una mera opción.

'Cualquier decisión de suspender las operaciones de extracción submarina se deja a la discreción de los estados miembros', indica la propuesta presentada ayer por el comisario de Energía, Günther Oettinger. Son ellos los que deben 'examinar si la suspensión de las licencias es necesaria', según la propuesta, que plantea reforzar la prevención de desastres y la responsabilidad de las compañías sin 'cerrar los ojos a las necesidades de petróleo en Europa', en palabras del comisario.

El documento presentado ayer será debatido por los 27 gobiernos y la Eurocámara. Si Bruselas recibe su apoyo, a principios del año que viene presentará un cambio concreto en la legislación que exigirá además planes de emergencia a las compañías, pruebas de solvencia económica para hacer frente a posibles daños ecológicos o un control armonizado de los requisitos técnicos en materia de seguridad como los sistemas de prevención de explosiones, que fallaron en el accidente de la plataforma de BP.

Los nuevos requisitos afectarán también a pequeñas compañías, que podrían ver complicada su presencia en el sector. 'Hay muchas compañías más pequeñas [que BP] que pueden llevar a cabo operaciones de exploración y extracción, y que en caso de daños deberían ser capaces de probar que pueden cargar con el peso financiero de arreglar el daño', aseguró Oettinger.

Distintas fuentes atribuyen a la presión de gobiernos y eurodiputados con fuertes intereses en el sector la rebaja de la exigencia de Bruselas, que en todo caso nunca se aplicaría a las cientos de plataformas ya existentes en el mar del Norte o el Mediterráneo.

Las organizaciones ecologistas acogieron como una temeridad la marcha atrás de Bruselas. 'Es decepcionante', aseguró Franziska Achterberg, de la oficina comunitaria de Greenpeace. 'Un día después de que EEUU pusiese fin a su moratoria para extracciones a gran profundidad, el comisario Oettinger se distancia de su propio llamamiento' para limitar el riesgo de 'algunos de los proyectos europeos más arriesgados'.