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Se busca 'cibermula' por 700 euros más comisión

Las mafias del 'phishing' utilizan la crisis para reclutar más intermediarios

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Un trabajo de representante internacional en un banco con jornada media de seis horas a la semana, 700 euros de sueldo fijo y un 5% de comisión sobre las transferencias recibidas. La oferta, nada desdeñable, se corresponde en realidad a una búsqueda masiva de cibermulas, es decir, de intermediarios que actúan como receptores temporales, conscientes o no, del dinero estafado en Internet mediante phishing. El director técnico de McAfee en España, Blas Simarro, ha intercambiado correos con los ciberdelincuentes para conocer el funcionamiento de estas redes y cómo captan al eslabón más débil y prescindible de una amplia cadena delictiva. 'Básicamente, la oferta consiste en tener cuentas abiertas en varios bancos para ser el receptor del dinero que los estafadores roban y desviarlo a su vez a otras entidades, lo que se conoce como un salto', especifica Simarro, que detalla que el número de saltos varía en función de las opciones financieras de cada país.

La técnica de reclutamiento de cibermulas se inicia con un mensaje de spam, buscando así el mayor impacto posible. Generalmente, los estafadores contratan en calidad de representantes de ventas internacionales, transporte o gestión. Simarro especifica que, cuando contestó al correo electrónico, la respuesta fue casi inmediata. La comunicación pasó del email al teléfono cuando los delincuentes necesitaron especificar las entidades en las que tenía que abrir una cuenta y los detalles de la actividad, que son puntualizados siempre en términos eufemísticos.

Al contrario de lo que se suele pensar, el perfil de la cibermula no se corresponde con un joven aislado, experto en informática y que actúa fuera de España: 'No se necesitan grandes conocimientos técnicos o financieros para ser cibermula', según Simarro. De hecho, uno de los primeros casos conocidos en España fue el de una ovetense de 52 años a la que habían utilizado como receptora de 24.000 euros, de los cuales ella había recibido 9.400. El director técnico de Panda Labs, Luis Corrons, explica que la vida laboral de la cibermula 'es muy reducida porque es fácil identificarla' y que la actual situación económica favorece la aceptación de este tipo de trabajos ilegales.

Desde el Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación (Inteco), su subdirector de e-confianza, Marcos Gómez, también sostiene esta postura y detalla que desde julio se han detectado 1.050 casos de phishing y 40 de muleros en España. Gómez hace referencia al caso de dos personas detenidas en Pamplona el pasado septiembre, de 64 y 56 años, que recibían dinero robado en España y lo reenviaban a través de Western Union, una de las formas más comunes de mover el dinero sin dejar apenas rastro junto con WebMoney en Rusia.

La cibermula tiende a pensar que el anonimato con el que realiza sus actividades en la Red le mantiene a salvo, pero no es así. Para Simarro, 'Las cibermulas son en realidad otro tipo de víctimas aunque, leyendo bien los correos, cuesta creer que no sepa que se le está contratando para realizar una actividad ilegal'.

Si bien este tipo de actividades se inició en economías emergentes, en la actualidad es más útil la contratación de mulas en el país de origen de la estafa para salvar los controles técnicos antifraude. El director técnico de Kaspersky Lab Iberia, Ricardo Hernández, mantiene que 'en España es una actividad que está empezando, pero en Latinoamérica y los países del este es algo muy común'.

La acción transfronteriza de las fuerzas de seguridad se plantea como un requisito imprescindible para combatir a los delincuentes que se encuentran tras las cibermulas. Gómez sostiene que la coordinación nacional de los diferentes cuerpos encargados de luchar contra este tipo de delitos en España sí funciona, pero que hay problemas cuando se trata de seguir su pista fuera de las fronteras nacionales.

'El problema es que en Internet no existen las fronteras y en el mundo real sí, y los que están por encima de las cibermulas lo saben y se aprovechan', explica Corrons. Hernández añade que se amparan 'detrás de un muro de legislaciones diversas' y que la solución pasa por una legislación única y 'la creación de una Interpol cibernética' que se ocupe de la persecución de estos delitos.