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Un carguero encallado en Nueva Zelanda se parte en dos

El buque llevaba tres meses en el arrecife de Astrolabe, desde que sufrió un accidente por el que ya se han derramado 350 toneladas de crudo

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El carguero Rena, que causó una catástrofe ecológica al naufragar el 5 de octubre cerca de la costa norte de Nueva Zelanda, se ha partido en dos a causa del fuerte oleaje, encendiendo las alarmas sobre la posible fuga de vertidos, han indicado las autoridades marítimas neozelandesas.

Esta noche, la parte de la popa del barco de 47.000 toneladas se ha separado de la de proa, que continúa sobre los arrecifes a pesar del constante impacto de las olas que han alcanzado los seis metros de altura, según ha señalado el Centro Marítimo de Nueva Zelanda.

La rotura del casco del Rena ha causado la caída al agua de más de una veintena de contenedores, troncos de madera y otra carga que transportaba cuando encalló en el arrecife de Astrolabe, a unos 12 kilómetros de la ciudad portuaria de Tauranga, en la Isla Norte.

Todavía se desconoce cuánto fuel alberga en su interior. Desde que el buque sufrió el accidente, los equipos del servicio de emergencias marítimas han extraído de sus depósitos más de 1.000 toneladas de combustible, de las 1.300 que guardaba, con la finalidad de prevenir el vertido de estos al mar.

El Rena vertió tras encallar unas 350 toneladas de combustible que causaron una marea negra que llegó hasta las costas de Tauranga, donde durante semanas se llevaron a cabo tareas de limpieza y rescate de aves y animales. Las autoridades han imputado al capitán del Rena y el segundo oficial, quienes supuestamente provocaron el naufragio al realizar una maniobra brusca para acortar la ruta.