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Una carretera parte en dos el Serengueti

El plan del Gobierno tanzano de atravesar el parque con una pista provoca la reacción conservacionista mundial 

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Una carretera amenaza el Serengueti, 'lugar de la última gran migración de ungulados que queda en la Tierra, símbolo de la naturaleza salvaje para millones de visitantes y telespectadores', en palabras del director del programa africano de la Sociedad para la Conservación de la Vida Salvaje (WCS, por sus siglas en inglés) de EEUU, James Deutsch.

Los planes del Gobierno de Tanzania de construir una pista de asfalto de 480 kilómetros entre las ciudades de Arusha, cerca del monte Kilimanjaro, y Musoma, en la ribera del lago Victoria, han provocado la alarma entre las principales organizaciones conservacionistas mundiales. Los ecologistas creen que el trazado partirá en dos el parque. El Ejecutivo tanzano insiste en que será una vía para el desarrollo.

La carretera, en su trazado previsto, atraviesa durante 53 kilómetros la zona norte del parque nacional y patrimonio de la humanidad, a pocos kilómetros de la frontera con Kenia donde, sin solución de continuidad, empieza la reserva nacional de Masai Mara. Entre ambas zonas, se produce la migración de unos dos millones de animales, en especial ñus, cebras, búfalos y antílopes, seguidos de sus depredadores, leones, hienas y guepardos, todos al ritmo que marcan las lluvias. Para los masai, decir migración y Serengueti es decir lo mismo.

El trazado tendrá 480 kilómetros, 53 atravesando el parque

El Gobierno de Tanzania quiere unir los distritos de Serengueti y Loliondo, en el noroeste del país, a la red de carreteras nacionales. Ambas zonas están en medio de la ruta que lleva desde los puertos del Índico, como Mombasa o Dar es Salaam, hasta el lago Victoria, en el interior. En una reciente entrevista al diario local The Citizen, la ministra tanzana de Recursos Naturales y Turismo, Shamsa Mwangunga, aseguró que la principal razón para la carretera era la necesidad de satisfacer el interés público. También dijo que no alteraría la migración anual de los animales. La pista, que aún espera un estudio de impacto ambiental, empezará a construirse en 2012.

La Unesco, en contra

'Una carretera comercial no sólo conllevaría encontronazos con los animales salvajes y daños humanos, sino que serviría para fragmentar el terreno y desmontar el ecosistema de diferentes formas', dice el director de conservación de la Sociedad Zoológica de Londres, el profesor Jonathan Baillie. Esta veterana organización fundada en 1826 ha firmado una declaración conjunta con la WCS y la Sociedad Zoológica de Francfort (ZGF, por sus siglas en alemán) contra los planes del Gobierno tanzano.

El Gobierno defiende el derecho al desarrollo de los habitantes locales

El Comité del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, reunido a comienzos de agosto en Brasil, señaló las diferentes maneras en que el asfalto dañará el Serengueti. Por un lado, la restricción sobre el movimiento de los rebaños provocará una gran mortalidad y la fragmentación del hábitat. La alteración de la ruta de los ñus provocará, indirectamente, un ciclo que comienza con el crecimiento desmedido de la hierba de la sabana, sigue con el aumento de los incendios, hasta acabar con la erosión del suelo y la afectación del ciclo de las lluvias.

400 camiones al día

El otro factor perturbador es el hombre. Las carreteras, como el ferrocarril, transportan humanos y lo que viaja con ellos. Un estudio sobre el impacto, realizado por los conservacionistas alemanes de la ZGF, estima que la ruta de Arusha a Musoma soportará un tráfico de unos 400 camiones al día. La mayor parte de su carga será ganado. El riesgo de introducir enfermedades es muy alto. Por la carretera llegarán el mal de Newcastle, que afecta a las aves, la brucelosis o fiebre de malta, el moquillo y la tripanosomiasis animal o enfermedad del sueño. Hasta 1958, la peste bovina acabó con el 85% de la población de ñus.

Los depredadores de la sabana dependen de la población de ñus

Según la ZGF, si se aísla a los ñus de las zonas del norte del Serengueti y el río Mara durante la estación seca, 'la población podría bajar de los 1,3 millones de animales a 200.000, lo que supone un colapso a menos de un cuarto de su población actual y, probablemente, el fin de la gran migración'. Y sin su carne, los grandes depredadores de la sabana tendrán su misma suerte.

Otros peligros que destacan los conservacionistas son la introducción en la zona de especies alógenas y plantas invasivas. También con el asfalto, los furtivos lo tendrán más fácil para llegar, matar y escapar. A medio plazo, tras los cazadores llegarán los agricultores a ocupar la tierra. Hoy, las escasas carreteras que llegan hasta el parque, como la B144, dejan el asfalto en las lindes para convertirse en pistas de tierra. Además, no están abiertas al tráfico en general, quedando restringidas al personal del parque y los safaris turísticos.

Una alternativa por el sur

Los ecologistas ofrecen una alternativa por el sur (ver mapa), bordeando el Serengueti. Son unos 100 kilómetros más, pero, aseguran, es más económica. Así, la ruta sureña discurriría parcialmente por las vías ya asfaltadas que salen de Arusha y Musoma. Frente a los 421 kilómetros a asfaltar de cero por el norte, por el sur sólo habría que alquitranar 383 km. Más importante aún que el ahorro directo es el impacto económico. La zona al noroeste del parque está escasamente poblada. Mientras que allí viven unas 431.000 personas, en torno al trayecto sur hay 2.278.000, la mayoría dedicadas a la agricultura. La carretera, según el estudio, conectaría las explotaciones agrarias con los mercados de la costa.

A pesar de las presiones y los argumentos internacionales, el presidente de Tanzania, Jakaya Kikwete, un reconocido conservacionista, aseguró en un mensaje a la nación que la carretera se iba a construir. 'También soy un aliado de la conservación y les aseguro que no voy a permitir nada que arruine la sostenibilidad del ecosistema', dijo. Pero dijo que 'la población de la zona también se merece el acceso a buenas infraestructuras'. La única concesión que hizo fue la de anunciar que los 53 km que atraviesan el Serengueti no tendrían que ser asfaltados, dejándolos en una pista de gravilla.

El diario The New York Times, en un editorial hace dos semanas, cuestionó los argumentos del presidente: 'No es una elección entre el desarrollo económico y la protección del Serengueti. Es una elección entre la forma errónea de desarrollo y la correcta'.

A favor

Cuestión de tiempo. La ruta propuesta por el Gobierno uniría las ciudades de Arusha y Musoma en seis horas, frente a las cerca de diez actuales.

Comercio internacional. Burundi, Ruanda, Uganda o la República Democrática del Congo tendrán mejor salida al Índico, con Musoma como cruce de caminos.

El apoyo de los masai. Los pobladores del Serengueti y zonas cercanas están a favor de la carretera. Traería más turistas. Los 90.000 que visitan el parque al año son su principal fuente de ingresos, por delante de la ganadería. 

En contra

Colapso en cadena. Los conservacionistas creen, por contra, que sin un Serengueti en buena forma, el turismo se resentirá. Hoy aporta el 8% del PIB y da trabajo al 6% de la población.

Protesta de la industria. 3.600 agencias de viajes y asociaciones turísticas han firmado un documento en contra.

Aviso de la Unesco. La consideración de Patrimonio de la Humanidad del Serengueti está en peligro. La Unesco, tras la advertencia lanzada el mes pasado, revisará el estatus del parque en febrero de 2011.