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El caso de la animadora "pirata" llega a la Corte Suprema

Una estudiante fue sentenciada a pagar más de 20.000 euros a la RIAA por "compartir" 37 canciones. El alto tribunal de EEUU estudiará el caso antes del 4 de octubre

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Por primera vez, y en pocos días, la Corte Suprema de EEUU estudiará un caso judicial sobre 'piratería' musical en redes de intercambio de archivo. Se trata de un expediente judicial del que ya se dictó sentencia, a favor de los demandantes, la Recording Industry Association of America (RIAA), que acusaba a una joven universitaria de infringir derechos de autor al compartir música en redes de intercambio de archivo (P2P).

El caso que estudiarán los jueces de la Corte Suprema se refiere a la decisión de un tribunal federal que exige a la estudiante universitaria a pagar a la RIAA 27.750 dólares o 750 dólares por cada una de las 37 canciones que compartía en una red P2P cuando aún era una animadora de su instituto.

La sentencia fue presentada ante un tribunal de apelaciones de Texas que revocó la decisión, tras concluir que la joven era una 'infractora inocente', aquel que no sabe que está cometiendo una infracción a los derechos de autor. Así, ordenó que la demandada, Whitney Harper, pagara sólo 7.400 dólares o 200 dólares por canción. Esta cantidad supone una cifra muy inferior a lo que establece la Ley de Derechos de Autor. Sin embargo, los abogados de Harper continuaron apelando y el caso llegó a las manos de los jueces del alto tribunal en mayo.

Whitney es sólo una de los 20.000 personas que la RIAA ha demandado por compartir música sujeta a derechos de autor en redes de intercambio de archivos. La RIAA ha acusado a la joven de ser una 'temeraria', debido a su actuación.

Harper aseguró que ella no sabía que estaba violando los derechos de autor, ya que pensaba que el intercambio de archivos funcionaba de forma parecida al streaming en Internet. La joven comenzó a utilizar el programa LimeWire, cuando tenía 14 años, y, según estima la defensa 'no conocía que esas canciones estaban sujetas a derechos de autor, ya que en los archivos digitales no aparecen las advertencias que sí figuran en los CDs musicales'.