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Células madre para fabricar sangre humana

Un proyecto británico busca una fuente renovable para transfusiones

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La sangre es el material humano que se trasplanta de manera más masiva y sin los problemas de compatibilidad de otros tejidos. Dado que las células madre tienen la capacidad de generar cualquier tejido, ¿por qué no utilizarlas como fuente de producción a gran escala de sangre para transfusiones? La idea no es nueva, pero por primera vez un proyecto en el Reino Unido abordará la transición del laboratorio a la fábrica para hacer realidad el sueño de disponer de sangre en cantidades ilimitadas y sin dependencia de las donaciones voluntarias, según informa el rotativo británico The Independent.

El proyecto pretende emplear embriones sobrantes de la fertilización in vitro para obtener células madre embrionarias, que se someterán a un proceso de diferenciación controlada para producir glóbulos rojos, las células de la sangre que transportan el oxígeno a los tejidos. Para disponer de una fuente estandarizada, se seleccionarán embriones que generen sangre del grupo 0 negativo, el donante universal.

El director del Servicio Nacional de Transfusiones de Sangre de Escocia, Marc Turner, será el encargado de dirigir el proyecto, en el que participarán también los servicios de transfusiones de Inglaterra, Gales e Irlanda. Wellcome Trust, la mayor fundación mundial de investigación biomédica, aportará más de tres millones de euros. En el proyecto participarán también el Centro de Medicina Regenerativa de la Universidad de Edimburgo y la compañía Roslin Cells, una empresa surgida en el instituto escocés que clonó a la oveja Dolly.

Además de ofrecer una fuente renovable del tipo de sangre más demandado en los hospitales y que sólo posee un 7% de la población, el proyecto busca proporcionar un suministro cien por cien libre de infecciones como el virus del sida, la hepatitis o la versión humana del mal de las vacas locas, enfermedades que muchos pacientes han adquirido a través de transfusiones sanguíneas.

Aunque se prevé que el proyecto dure tres años hasta las primeras transfusiones a voluntarios, Turner dijo a la BBC que 'un tratamiento realista está a cinco o 10 años vista'. Según The Independent, los detalles del proyecto se presentarán en los próximos días.

Los embriones sobrantes de la fertilización in vitro se congelan, se destruyen, se ceden a parejas estériles o se donan para investigación, según las leyes de cada país. En el caso de la fabricación de sangre in vitro, a la clásica polémica sobre la destrucción del embrión se une el hecho de que el objetivo final del proyecto sea un producto industrial, y por tanto comercializable.