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La central nuclear de Garoña se apaga

La empresa titular pretende ahorrarse los 153 millones de euros que tendría que pagar si siguiera funcionando en 2013, cuando es previsible que entre en vigor una ley que endurece las condiciones fiscales de las centrales atómicas

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A las 23.00 horas de este domingo, la central nuclear de Santa María de Garoña, la más antigua de España, será desconectada de la red eléctrica. Así lo decidió el pasado viernes el Consejo de Administración de Nuclenor, la empresa titular de la planta. A esta hora, el combustible del reactor comenzará a trasladarse a la piscina de almacenamiento.

El motivo de hacerlo antes de fin de año es ahorrarse los 153 millones de euros que tendría que pagar Nuclenor en concepto de impuestos si la planta siguiera funcionando en 2013 tras la entrada en vigor de la Ley de Medidas Fiscales de Sostenibilidad Energética, aprobada este jueves en el Senado y que recibirá la próxima semana el refrendo definitivo en el Congreso. La nueva legislación pretende gravar la descarga final del núcleo tras el cese de actividad con 2.190 euros por kilogramo de elementos trasladados a la piscina de almacenamiento.

Ecologistas en Acción, ONG que ha pedido en numerosas ocasiones el cierre de la central, cree que Nuclenor sacrifica la planta de Garoña para luchar contra la reforma fiscal impulsada por el Gobierno. En este sentido, consideran que en este pulso ha sido 'clave' el temor a una posible avería que provoque una parada larga de la central que impida la amortización de las inversiones.

Estos 153 millones adicionales, según la empresa, 'incrementarían las actuales pérdidas económicas hasta el punto de llevar a Nuclenor a entrar en causa de disolución y en situación concursal'. La medida acordada, que ha sido notificada al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) y ratificada por la Junta General de la Sociedad, pretende evitar la aplicación de estos impuestos 'de cara a garantizar que la sociedad pueda seguir respondiendo de sus obligaciones ante sus trabajadores y proveedores', ha explicado Nuclenor.

En todo caso, la compañía ha precisado que el cierre definitivo antes del 31 de diciembre podría 'revertirse' en caso de que la ley finalmente no fuera promulgada o lo fuera en términos diferentes a los actuales. La compañía tiene autorización para operar hasta julio de 2013.

A la Junta de Castilla y León no le gusta que Nuclenor haya adelantado el cierre de la central. El consejero de Economía y Empleo castellanoleonés, Tomás Villanueva, ha asegurado 'no comprender' y 'rechazar' esta decisión y ha pedido al Ministerio de Industria y a la empresa nuclear diálogo para avanzar en posibles márgenes en la fiscalidad.