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Los científicos avisan de una posible erupción al norte de El Hierro

La isla registra el mayor seísmo hasta la fecha, de 4,6. Los técnicos creen que puede haber terremotos peores y que "gana probabilidad" que surja otro volcán

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Los científicos que llevan las riendas de la crisis de El Hierro han abierto las puertas a la posibilidad de que suceda lo inédito: dos volcanes expulsando lava al mismo tiempo, rodeando con sus erupciones, una al norte y otra al sur, una isla que flota a la deriva entre el ahogo económico, la taquicardia sísmica y la desconfianza hacia las autoridades. Los técnicos del Pevolca (comité de crisis) avisaron este viernes de que 'gana probabilidad' el escenario de una erupción bajo las aguas de El Golfo, frente a la localidad de La Frontera, con alrededor de 4.000 habitantes. Así lo manifestó la directora del Instituto Geográfico Nacional (IGN), María José Blanco, tras una reunión del comité convocada para analizar la evolución de la crisis y su nuevo hito: el terremoto de magnitud 4,6, el mayor de los sentidos hasta la fecha, que tuvo lugar en la medianoche del jueves al viernes.

Según esta portavoz científica del Pevolca, los datos que manejan los investigadores les indican 'claramente' que vaya a darse una fuente de tremor (ese ruido subterráneo que alerta de una erupción) distinta de la que proviene de la fisura del sur, frente a La Restinga, donde un volcán viene liberando escoria desde el 10 de octubre.

'Es muy improbable que estos seísmos remitan sin más', asegura el Pevolca

En las actuales circunstancias, con la población terriblemente sensibilizada y el mundo científico en guerra abierta, una palabra nueva puede significar un gran cambio de rumbo. Hace unos días, cuando buena parte de los investigadores ajenos al Pevolca ya señalaban hacia El Golfo, el comité de asesores se ceñía a un 'no se descarta una erupción en el norte' del que no se han movido hasta ahora.

Para justificar su nueva previsión, el Pevolca se apoya en los registros de emisión de CO2, que vuelven a estar disparados, como en las fechas previas a la aparición del volcán y al segundo episodio eruptivo en el que se despertó cuando parecía dormido. En concreto, el Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) midió tasas de liberación de CO2 en torno a 1.400 toneladas, cuando lo normal es de 300 y a partir de 900 ya se considera anómalo e indicador de que se aproxima una erupción.

Además, la deformación de la corteza sigue avisando de que algo se mueve bajo la isla, magma buscando salida. Eso sí, aunque El Hierro se abomba por el norte, no lo hace con unos picos 'tan altos' como sucedió en el proceso del sur, según recoge Efe, lo que alejaría las posibilidades de que se produzca una erupción en tierra. Según explica la jefa de vulcanología del IGN, Carmen López, al norte 'se mantiene la tendencia a la deformación en la zona de El Golfo', según detectan los sensores allí colocados, que se desplazan milímetro a milímetro hacia el sur.

Se mantiene la tendencia a abombarse el norte de la isla

Por último, y más importante, el aumento de la sismicidad, con cinco terremotos sentidos por la población en sólo 24 horas. El nuevo listón alcanzado en la noche del jueves al viernes, el terremoto de magnitud 4,6 frente a La Frontera, hace creer que bajo las aguas se está acumulando un nuevo foco eruptivo, aunque todavía está profundo. Para López, este tipo de terremotos de mayor magnitud hace que se 'incremente la posibilidad' de que nazca otro volcán. 'Es un escenario muy improbable que estos seísmos simplemente remitan y la situación se estabilice', recalcó la otra portavoz técnica del Pevolca.

Pero este terremoto, que no provocó daños, aunque sí llamadas de alerta por parte de los ciudadanos que lo notaron en las islas de La Palma y Tenerife, puede que no sea el peor. Desde el comité de crisis se contempla la posibilidad de que el techo sísmico vaya creciendo décima a décima, con terremotos de 4,7 o 4,8, conforme el magma se va abriendo paso hacia las aguas del Atlántico. Hace una semana, cuando se registró el anterior récord sísmico con un terremoto de 4,4, el Pevolca advirtió de que se podría llegar a registrar a lo sumo un seísmo de magnitud 4,6, previsión que se ha cumplido.

Podría darse un nuevo techo sísmico de magnitud 4,7 o 4,8

Este viernes se temía que este último gran seísmo pudiera servir de detonante para un nuevo fenómeno eruptivo, como ya sucediera con el de magnitud 4,4, que comenzó a alimentar de nuevo la expulsión de materiales volcánicos frente al pueblo de La Restinga. En cualquier caso, para los científicos lo más probable es que se produzca una erupción de tipo fisural bajo las aguas, como frente bajo el Mar de las Calmas, ya que es lo más común en este tipo de procesos en el archipiélago canario. En caso de que se diera una erupción submarina en el norte, 'no tendría la incidencia que la que se produce frente a la costa de La Restinga dado que la profundidad alcanza rápidamente cotas superiores a los 1.500 metros', según una nota del Pevolca.

El director general de Seguridad y Emergencias, Juan Manuel Santana, quien indicó que se mantienen todas las medidas de precaución establecidas hasta el momento, señaló que un nuevo proceso eruptivo en el norte podría entrañar más riesgos que el del sur, si hubiera que evacuar a la población, mucho más numerosa que en La Restinga. Ante esta eventualidad, sigue instalado en la isla el campamento levantado por la Unidad Militar de Emergencias que podría albergar, en principio, a unas 1.200 personas.

El Ramón Margalef' se dirige hacia allá para vigilar esa posible erupción

El buque oceanográfico Ramón Margalef, que ya ha realizado cuatro campañas de estudio del fenómeno eruptivo, se dirigía al cierre de esta edición hacia El Golfo, a petición del Pevolca, para informar al detalle de lo que pueda estar ocurriendo en los subsuelos marinos. Además, el submarino radiocontrolado Sea-Glider continúa tomando muestras de las aguas del Mar de las Calmas. El Instituto Canario de Ciencias del Mar había perdido conexión con este aparato al poco de ponerlo en marcha, pero según su responsable, Carlos Barreda, ya se ha corregido el 'problema de software' que impedía controlarlo.

Hacia esa aguas apuntan un par de cámaras conectadas a internet, instaladas por una compañía telefónica a petición del Cabildo de El Hierro, que trata de darle la vuelta a la tortilla convirtiendo el desastre económico actual en un objeto de interés turístico. Así, en esta web el cabildo la anuncia como 'La isla de los mil volcanes', el reclamo que pretende que cale mientras reza para que del mar emerja un islote que venderle a los turistas.