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Otro 'climagate' intenta torpedear Durban

Escépticos del calentamiento filtran correos antes de una cumbre por segunda vez

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A menos de una semana de que se celebre la XVII Cumbre de Naciones Unidas sobre Cambio Climático en Durban (Suráfrica), la filtración de miles de correos electrónicos para avalar las teorías de los escépticos del cambio climático ha resucitado el llamado climagate. Como ya sucediera en 2009 en los albores de la cumbre de Copenhague, se han publicado en internet esta vez en un servidor ruso miles de correos electrónicos, fechados entre 2005 y 2009, de los científicos de la Unidad de Investigación Climática (CRU) de la Universidad de East Anglia (Reino Unido).

Al igual que entonces, las filtraciones van encaminadas a desacreditar a los expertos, asegurando que manipulan los datos de sus investigaciones para exagerar el calentamiento global. Desde que la Policía de Norfolk arrancara las investigaciones el año pasado para descubrir al hacker anónimo, no se han producido avances significativos, hasta el punto de que el autor repite modus operandi. El enlace para descargar los 173 MB del archivo FOIA2011, que contiene los correos en un solo fichero comprimido, se ha publicado en algunas de las webs más populares de escépticos del cambio climático.

Las publicaciones van encaminadas a desacreditar a los expertos

La Universidad ha emitido un comunicado en el que asegura: 'Aunque hemos tenido un acceso limitado a estos últimos 5.000 correos electrónicos, no tenemos ninguna evidencia de que se haya producido una brecha en la seguridad de nuestros sistemas'.

Según los responsables de East Anglia, estos correos electrónicos habrían 'sido retenidos desde el año 2009' en espera de filtrarlos para boicotear la próxima cumbre de Durban y, como entonces, 'los extractos publicados se han descontextualizado por completo'.

El comunicado de la universidad subraya que 'el enorme volumen de información hace imposible la verificación de la misma por el momento', pero insiste en que 'parece ser un intento cuidadosamente programado para volver a encender la polémica sobre la ciencia tras el cambio climático'.

Uno de los afectados, el profesor Michael Mann, director del Centro de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Penn State (EEUU), ha asegurado en declaraciones a The Guardian que, aunque los extractos de correos parecen ser suyos, efectivamente 'están sacados de contexto'. Las filtraciones no han especificado qué dicen exactamente los correos electrónicos supuestamente filtrados.

La Universidad de East Anglia asegura no tener constancia de la brecha

A diferencia de la primera filtración en 2009, en esta ocasión el archivo comprimido contiene un documento en el que no sólo se sugiere como motivación que combatir el cambio climático podría generar aún más pobreza, sino que advierte de que aún cuenta con 'cerca de 220.000 correos', que 'están encriptados por diversos motivos'. 'No planeamos hacer pública la contraseña. No pudimos leer todos, pero tratamos de cubrir los asuntos más relevantes'.

La Universidad mejoró sus prácticas, tanto de seguridad como de publicación de información científica, tras las filtraciones de 2009. Sus expertos se apoyan ahora en las investigaciones independientes incluida la que llevó a cabo el Comité Científico y Tecnológico del Parlamento británico, que exoneró al responsable de la Unidad, así como en recientes estudios de grupos como el de Temperatura de la Superficie Terrestre de Berkeley, para exculpar a la CRU y mantener sus teorías sobre el calentamiento global.