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Congo canjea gorilas por millones de dólares

El Gobierno de Joseph Kabila ofrecerá a la ONU cancelar la búsqueda de petróleo en el último refugio de los gorilas de montaña a cambio de ayuda económica. Ecuador ha pedido 3.600 millones de dólares p

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La República Democrática del Congo, uno de los 15 países más corruptos del mundo, está ultimando una propuesta para enterrar la búsqueda de petróleo en el Parque Nacional de Virunga a cambio de una cantidad de millones de euros todavía sin determinar, según ha explicado a Público el ministro de Medio Ambiente del país, José Endundo Bononge. El santuario natural, refugio de los últimos gorilas de montaña del planeta, está amenazado por varios proyectos de explotación petrolífera capitaneados por las empresas SOCO, con sede en Londres, y Dominion, establecida en las islas Bermudas, un territorio británico de ultramar.

Actualmente, una ley de 1969 prohíbe agujerear el parque para buscar hidrocarburos, pero el Gobierno de JosephKabila amenaza con tumbar la legislación para dejar vía libre a las petroleras. 'Hace falta que el Gobierno dé el visto bueno a las prospecciones. Ni siquiera se han hecho todavía estudios de impacto ambiental o social. Pero no podemos renunciar a la explotación petrolífera sin una compensación económica', detalla Endundo, para quien el presidente Kabila 'quiere preservar la naturaleza, pero también el desarrollo'. La esperanza de vida de un ciudadano congoleño no supera los 48 años y uno de cada cinco niños muere antes de los 5 años, según los datos del Banco Mundial.

Dos petroleras británicas quieren sacar crudo de la reserva de Virunga

'Nuestra intención es presentar la propuesta a la comunidad internacional en marzo, ante Naciones Unidas', anuncia el ministro. Congo quiere imitar a Ecuador, cuyo presidente, Rafael Correa, anunció en 2007 ante la ONU que dejaría bajo tierra 840 millones de barriles de petróleo, el 20% de las reservas del país, para no destrozar el Parque Nacional de Yasuní, pero sólo a cambio de dinero. España ha puesto de momento un millón de euros. Ecuador presume de que 'en una sola hectárea del parque, existen más especies de árboles y arbustos que en EEUU y Canadá juntos'.

El primer aporte español es simbólico. Correa pide 3.600 millones de dólares para dejar intacta su reserva natural. Ecuador calcula que esta iniciativa evitará la emisión de más de 400 millones de toneladas de CO2, el gas culpable del calentamiento global.

Kabila, que heredó el poder en 2001 tras el asesinato de su padre, todavía no ha puesto precio al Parque Nacional de Virunga, el más antiguo de los parques africanos. 'Espronto para dar una cifra', dice Endundo.

Virunga, fundado en 1925 por los colonizadores belgas, ocupa una superficie de casi 8.000 kilómetros cuadrados, el tamaño de la comunidad de Madrid. Su territorio custodia la mayor biodiversidad de África, según el brazo cultural de Naciones Unidas, la Unesco. En el parque viven 700 especies de aves, 100 de reptiles y 200 especies de mamíferos, incluidos los amenazadísimos gorilas de montaña.

El santuario es el parque nacional más antiguo y diverso de África El parque zozobra desde 1994, cuando 600.000 ruandeses, huidos de la guerra civil en su país, se asentaron dentro o en los límites del parque. 'Esto llevó a una masiva e incontrolable caza furtiva y deforestación: cayeron 9.000 hipopótamos y se talaban unas 600 toneladas de madera cada día para los campos de refugiados, borrando del mapa los bosques de las tierras bajas', según un informe de la Unesco.

La situación no ha mejorado. El director del Parque Nacional de Virunga, el antropólogo belga Emmanuel de Merode, se ha topado con las contradicciones de la conservación de la naturaleza en algunas regiones de África. Mientras algunos medios de comunicación internacionales le llaman para preguntarle por los gorilas de montaña, sus hombres mueren en una emboscada de los rebeldes ruandeses, que invaden el parque.

Cuando habla con Público por vía telefónica, cuatro guardas forestales y cinco militares congoleños acaban de ser asesinados, demostrando una vez más la incapacidad del Gobierno para blindar la reserva.

'Estamos muy interesados en el ejemplo de Ecuador, pero no sé qué pasará con el parque. Tenemos muchísimos problemas aparte del petróleo. Si, finalmente, se permitiera la explotación petrolífera, espero que fuera con todas las garantías medioambientales posibles', subraya. De Merode, que legalmente ostenta el título de príncipe belga, se pasea por el parque con un kalashnikov en la mano. Unos 140 guardas han sido asesinados en Virunga desde 1996, tras la guerra de Ruanda.

La ONU está presionando a Kabila para que impida que las petroleras británicas hurguen en el subsuelo de Virunga. El 14 de enero, la directora general de la Unesco, Irina Bokova, viajó a Kinshasa para decirle a la cara al primer ministro congoleño, Adolphe Muzito, que 'la concesión de nuevos permisos para buscar petróleo y abrir minas podría amenazar la condición de Patrimonio Mundial' de Virunga. Bokova ya se lo dijo por carta en agosto del año pasado: si las petroleras meten mano en el parque, saldrá ipso facto de la Unesco.

Y Kabila parece dispuesto a aceptar, siempre a cambio de miles de millones de dólares. El Producto Interior Bruto de su país en 2009 alcanzó los 10.820 millones de dólares, frente a los 1,46 billones de España en el mismo periodo.

WWF ha pedido directamente a las petroleras SOCO y Dominion que abandonen sus proyectos de perforar Virunga, para evitar que 'decenios de trabajo de conservación se reduzcan a nada'.

Emmanuel de Merode lo llama 'uno de los mayores milagros del siglo en el mundo de la conservación'. Se calcula que cuatro millones de personas murieron en las guerras que asolaron la República Democrática del Congo en la década de 1990. Mientras, la población de gorilas de montaña aumentaba. Y lo sigue haciendo. En 2007, las fotografías de masacres de estos primates dieron la vuelta al mundo y encendieron las luces de alarma. Ahora, la situación mejora en el macizo de Virunga, una región divida en tres parques nacionales: el de los volcanes, en Ruanda; el de Mgahinga, en Uganda; y el congoleño de Virunga. Entre 2003 y 2010, el número de gorilas de montaña en el macizo pasó de 380 individuos a 480, según el último censo realizado. Son los últimos del planeta, junto a otros 300 de la Selva Impenetrable de Bwindi, en Uganda.