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El código de barras de la vida en busca de las criaturas marinas

Conocemos 228.000 criaturas marinas. El 12% de los 1.000 peces descubiertos desde 2008 son tiburones y rayas. Una reciente estimación indica que quedan entre 500.000 y tres millones de especies por descubrir. 

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El pez Histiophryne psychedelica, hallado en 2009 en aguas de Indonesia. / David Hall

Dicen algunos que la taxonomía, la ciencia que clasifica las formas de vida, está en declive, pero nada más lejos de la realidad. Ayudada por las nuevas técnicas y especialmente por la identificación genética, llamada el código de barras de la vida, los expertos están actualizando y poniendo orden en lo que se conoce. Ahora lo han hecho con los habitantes del mar y lo curioso es que se están conociendo constantemente nuevas especies, incluso de animales relativamente grandes, como una barracuda que habita en el Mediterráneo.

Se ha confirmado la existencia de 228.450 especies marinas conocidas y se han descartado, por duplicidad, otras 190.000 (casi la mitad del total) de las registradas con nombres científicos desde hace dos siglos y medio, a raíz del pionero trabajo del científico sueco Lineo. En realidad, esas 190.000 eran las mismas con otros nombres.

Recientemente se ha expurgado la multiplicidad de un caracol que tenía 113 nombres científicos.

El número que ahora se presenta es, sin embargo, solo una pequeña parte del número total de criaturas existentes en los océanos. Una reciente estimación indica que quedan entre 500.000 y tres millones de especies por descubrir, en todo caso muchas más de las ahora conocidas. Los descubrimientos no paran. Desde 2008 se han identificado más de 1.000 peces nuevos, entre ellos 122 tiburones y rayas, a pesar de que esto no indica que haya ahora una mayor abundancia de peces que antes. El problema es que muchas de las formas de vida desconocidas probablemente se extingan antes de que se puedan describir y quizás aprovechar. El número total de especies en la Tierra se ha estimado recientemente en 8,7 millones.

Toda esta información es el resultado del trabajo de 200 expertos en el marco del programa WORMS, el Registro Mundial de Especies Marinas, en el que se inscriben cada día cuatro nuevas especies como media y que tiene su base en el Instituto Marino de Flandes (Bélgica). El inventario está casi terminado, después de ocho años de trabajo, con financiación sobre todo de la Unión Europea vía el proyecto LifeWatch.

“Aunque quedan algunos huecos menores por rellenar consideramos que el registro está ya prácticamente completo respecto a las especies descritas a lo largo de la historia de la ciencia”, explica Jan Mees, copresidente de Worms. “Y estamos constantemente actualizando los datos con nuevas descritas, revisiones de la taxonomía y añadiendo algunas que no se habían inventariado”.

Gamba Mysidopsis zsilaveczi, de Sudáfrica, con ojos dirigidos hacia arriba / Guido Zsilavecz


En 2014, por ejemplo, se añadieron 1.450 criaturas marinas, entre ellas dos delfines y 139 esponjas, y no solo eso, sino que se describieron 12 familias y 141 géneros nuevos, escalones superiores al de especie en la clasificación. Anteriormente algunas esponjas han resultado ser una fuente de compuestos de interés médico. El mes pasado llegó a las listas un nuevo caballito de mar, de color rojo intenso, descubierto en Australia, cuyo análisis genético ha permitido distinguirle de dos especies similares.

El 30% de los peces recientemente descubiertos proceden de los arrecifes de coral y otro 30% del océano profundo

En cuanto a la mutiplicidad de nombres científicos, la palma se la lleva un caracol marino que consta en los registros con 113 nombres distintos, desde que lo describiera por primera vez en 1792 el italiano Giuseppe Olivi en aguas de Venecia y se le adjudicara el nombre Littorina saxatilis. Al expurgar esta multiplicidad, el censo retiene el nombre más antiguo pero anota todos los sinónimos para evitar confusiones.

Por hábitats, el 30% de los peces recientemente descubiertos proceden de los arrecifes de coral y otro 30% del océano profundo. De las especies marinas que han pasado el filtro del nuevo censo un 86% son animales, un 9% son del reino Chromista (sobre todo algas), un 4% son plantas y menos de un 1% son bacterias, hongos, protozoos, arqueas o virus, todos ellos muy desconocidos todavía en general en los océanos.