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Los cristales gigantes de la cueva de Naica tienen un millón de años

Los cristales de yeso se agrandaron el equivalente al grosor de un cabello cada cien años. Es el crecimiento mineral más lento jamás registrado

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La cueva de Naica, oculta en una mina a 250 metros de profundidad en la provincia mejicana de Chihuahua , alberga en su interior cristales de yeso gigantes de hasta un metro de grosor y 11 metros de longitud. Esta maravilla, que fue descubierta en el 2000, ha tardado en formarse hasta un millón de años, según ha concluido un estudio liderado por el cristalógrafo Juan Manuel García Ruiz, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

El estudio, publicado el pasado lunes en la revista PNAS, ha conseguido calcular la velocidad de crecimiento de los cristales llamados selenitas que ha resultado ser “la más lenta jamás medida y probablemente la más lenta que exista”, declara García Ruiz. El potente microscopio utilizado permitió concluir que “el cristal crece a una velocidad equivalente al grosor de un cabello cada siglo”, cuenta el cristalógrafo.

Las condiciones ambientales de la cueva han sido las responsables de la belleza de las selenitas. Los 52 grados centígrados de temperatura y el 90% de humedad hacen de la cueva “un auténtico baño turco”, tal y como lo describe el investigador. Las altas temperaturas de Naica se deben a magma que ascendió hasta 4 kilómetros de la superficie hace 30 millones de años. La cueva llegó a temperaturas de 900 grados y, desde entonces, se ha ido enfriando poco a poco.

Antes de 1975, la galería estaba inundada por agua con alta concentración de anhidrita. Este mineral pierde solubilidad cuando la temperatura baja de los 58 grados y se transforma en yeso que es el que forma la selenita.  “Cuando la temperatura de la mina disminuyó, se empezaron a formar los cristales. Lo curioso es que la temperatura a la que se estaba la cueva hizo que esta transformación estuviera casi en equilibrio; es decir, se formaba casi el mismo yeso que se disolvía y por eso el crecimiento era tan lento”, afirma García Ruiz. Pero para seguir con la explotación de la mina, rica en plomo, plata y zinc, desecaron la cueva en 1975. “Desde entonces, los cristales ya no crecen”, explica el investigador.  

Ahora, lo que preocupa a los investigadores es la conservación de la mina. “Es necesario cuidar la seguridad de la cueva para prevenir los expolios y evitar que esta maravilla natural se deteriore”, cuenta el geólogo. Existen otras maravillas en el mundo. En España, por ejemplo, es posible encontrar selenitas gigantes en Pulpí y Sorbas , ambos en Almería, “aunque su tamaño no es comparable con el de Naica”, concluye el investigador del CSIC.