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El CSIC se retracta por primera vez de un estudio

Una investigación interna concluye que el artículo publicado en 'Science' tiene fallos

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Lo que podría haber sido uno de los inventos del año se ha convertido en una crisis interna para el mayor organismo público de I+D en España. Tras una investigación, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha pedido a Science que retire uno de sus estudios debido a que contiene 'fallos muy importantes', según explicó a este diario Pere Puigdomènech, director del Comité de Ética de la institución.

El comité ha enviado a Science, una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo, una carta en la que solicita la retirada definitiva del trabajo, publicado en octubre de 2009, y pone en manos del presidente del CSIC, Rafael Rodrigo, tomar medidas adicionales respecto a los firmantes del trabajo.

El estudio describía un reactoma, una sofisticada navaja multiusos de laboratorio. Se trata de una placa de vidrio con productos químicos capaz de analizar al instante miles de procesos metabólicos en células, algo muy útil para diagnosticar problemas en tejidos enfermos, buscar nuevos fármacos o detectar sustancias contaminantes en cualquier tipo de muestra. Se trata de un ingenio por cuya creación compiten muchos grupos científicos, y su descripción en Science por parte del equipo de Manuel Ferrer, investigador del Instituto de Catálisis del CSIC, levantó ampollas.

Agobiada por las críticas de varios expertos y las sospechas hacia sus filtros editoriales, Science pidió en enero a las instituciones responsables del trabajo, la Universidad de Bangor (Reino Unido), el Instituto Helmholz (Alemania) y el CSIC, que investigasen la veracidad de su estudio.

Las tres coinciden ahora en que debe ser retirado por incorrecciones en los datos, según fuentes del CSIC. En el caso español, se trata de la primera vez que el comité de ética del CSIC solicita la retirada de uno de sus estudios.

Ferrer sigue defendiendo la validez de su trabajo. 'La tecnología es correcta, varios laboratorios han realizado pruebas y han concluido que funciona', explicó a Público en un correo electrónico. Uno de sus mayores defensores es Richard Roberts, que ganó el Nobel de Medicina en 1993 y trabaja para una gran empresa estadounidense que vende productos para investigación. Según Ferrer, Roberts le visitó en su laboratorio de Madrid y, tras realizar varias pruebas con el reactoma, quedó convencido de la validez del dispositivo.

Science reconoce estar al tanto de los apoyos que está sumando Ferrer, pero señala que sólo puede actuar en función de lo que digan las tres instituciones implicadas.

Puigdomènech asegura que Ferrer y otros miembros del equipo ya han acordado con la revista retractarse de su estudio. Pero la retirada del artículo no será posible hasta que todos y cada uno de los 18 investigadores que lo firmaron acepten hacer lo mismo, apunta Ferrer. Un portavoz de Science declinó confirmar a este diario qué autores han llegado ya al acuerdo para retractarse y señaló que aún está sopesando cuál será su solución final al embrollo del reactoma.