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Del biberón romano a la inteligencia artificial

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El visitante entra y ve como su imagen es captada y mostrada en un gran panel interactivo que aprovecha las grandes posibilidades de la inteligencia artificial. Este es el primer guiño a la fusión entre ciencia y arte de los varios instalados en la nueva sede en Madrid del Museo Nacional de Ciencia y Tecnología (Muncyt), que abrirá sus puertas en noviembre. Un poco más allá, en una de las áreas de la exposición permanente de la planta baja, que ponen en contexto los avances científicos y tecnológicos, se muestra un biberón de la época romana, entre otras muchas piezas de las ricas colecciones de objetos, instrumentos y herramientas de todas las épocas de que dispone el museo. Ambos son ejemplo del largo camino recorrido por la inteligencia humana que pretende reflejar este nuevo museo, situado al norte de la capital.

La historia de los microscopios, la fascinación por las imágenes en movimiento, los instrumentos relacionados con la salud y los objetos tecnológicos de uso cotidiano, como el teléfono o el aspirador, centran algunas de las áreas, sin olvidar la difusión de la investigación que se hace en España. Todo ello para contribuir a aumentar la cultura científica, tan importante para que la sociedad encare desafíos como el actual del virus del Ébola.

Un piso más arriba, las fuerzas de la naturaleza (de la gravedad a la fuerza nuclear débil) son el objetivo de otro apartado científico-artístico, pero la mayor parte del espacio lo ocupa el llamado gabinete, que recuerda aquellos famosos gabinetes de curiosidades tan en boga en la época de la Ilustración. Instrumentos y máquinas se exponen en círculo, rodeados por módulos interactivos que se corresponden con los contenidos. La colección más antigua de que dispone el museo, la de astrolabios, está representada por algunas de las piezas más representativas. También hay relojes, como algunos de Losada, el relojero español más célebre, autor del reloj de la Puerta del Sol madrileña, el de las campanadas de Nochevieja.

Entre las colecciones de que dispone el museo, la de astrolabios es la más antigua

El edificio singular, situado en Alcobendas y fácilmente identificable por la cúpula del planetario, albergó hasta hace unos meses el museo Cosmocaixa, que tenía más el carácter de casa de las ciencias. La transición a museo nacional es uno de los temas que preocupan a la dirección del Muncyt, puesto que ocupa Marián del Egido. Que los posibles visitantes conozcan que ahora el objetivo no son solo familias y niños -aunque se mantienen algunos de los espacios educativos de Cosmocaixa y las visitas escolares continuarán- sino todos los públicos. Hay posibilidades de interactividad en todas las áreas de exposición pero también colecciones con piezas a respetar y exposiciones con contenidos de nivel medio y alto de divulgación, explican.

La sede central del Muncyt está en La Coruña, donde se inauguró en 2012. Desde 2008 Ramón Núñez impulsó esta nueva etapa de un museo creado hace décadas pero que nunca tuvo un lugar adecuado, al que llegó tras haber hecho una histórica y larga labor en la puesta en marcha y dirección de los Museos Científicos Coruñeses.

"Creo que la sede de Alcobendas será el gran museo de la ciencia en la Comunidad de Madrid y sirve para consolidar la vida del Muncyt como Museo Nacional. Como la primera en Coruña, es digna, fruto de la colaboración de administraciones y con el apoyo de la sociedad", dice Núñez, recientemente jubilado, quien recuerda que el plan museológico en cuya elaboración participó es descentralizado y moderno y está abierto a nuevas sedes en el futuro. "Lo importante es que cumpla su misión: además de conservar y poner en valor el patrimonio, contribuir a educar en la realidad de nuestro entorno tecnológico y a la educación científica en general", añade.

"La sede de Alcobendas será el gran museo de la ciencia en la Comunidad de Madrid"

La primera actividad en el nuevo museo en Alcobendas ha sido el Fin de Semana Científico, que en ésta su quinta edición se celebró los pasados sábado y domingo en la explanada junto al edificio. Fue, como las ediciones anteriores, un día de la ciencia en la calle, abierto a todos. Por otra parte, la biotecnología centra la primera exposición temporal de esta nueva etapa del Muncyt en Madrid, con un contenido que permite al visitante interesado conocer con cierta profundidad esta área tan influyente en su vida cotidiana.

Todo lo expuesto en la sede de Madrid, al igual que en la central de La Coruña, es solo una pequeña parte de las grandes colecciones del Muncyt, que se siguen albergando en los antiguos almacenes de la madrileña Estación de Delicias, junto a la insuficiente sede anterior, ya cerrada. Allí se realizan también las importantes labores de catalogación, investigación y restauración. Existe un proyecto de hacer visitables los almacenes.

Cuando se inaugure, el museo, fruto de un acuerdo entre la Fundación La Caixa, el Ayuntamiento de Alcobendas y el Gobierno central, no será solo el espacio expositivo sino las visitas guiadas, las demostraciones en las exposiciones, y las numerosas actividades previstas, en las aulas, el auditorio (con 160 butacas) y otros espacios interiores y exteriores de un edificio con muchas posibilidades. Ahora solo falta que los visitantes se animen a acercarse con nuevos ojos a todo lo que va aparejado al conocimiento y la inteligencia, igual que se acercan a los numerosos centros comerciales que rodean al Muncyt. ¿Que cómo era un biberón romano? Entren y vean.