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Descubren en Arrasate un yacimiento paleontológico de hace 100.000 años

Bautizado como Artazu VII, alberga fósiles de al menos 40 especies, como el león de las cavernas o el bisonte estepario, del Pleistoceno Superior, un momento crítico en la historia humana.

Excavando el yacimiento Artazu VII que se localiza en la cantera de Kobate en Arrasate (Gipuzkoa). / (UPV/EHU)

AGENCIA SINC

MADRID.- Un equipo multidisciplinar de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) formado por investigadores del departamento de Geografía, Prehistoria y Arqueología y del departamento de Estratigrafía y Paleontología presenta el hallazgo del nuevo yacimiento de Artazu VII que se localiza en la cantera de Kobate en Arrasate (Guipúzcoa).

El yacimiento fue descubierto en el año 2012 por los operarios de la cantera tras realizar una voladura. Al percatarse de la presencia de abundantes restos fósiles entre la arcilla que rellenaba la cavidad, paralizaron la explotación y se pusieron en contacto con el profesor Álvaro Arrizabalaga. Tras constatar la importancia del enclave, en el año 2013, Arrizabalaga y María José Iriarte en colaboración con la empresa que explota la cantera, decidieron realizar una excavación de emergencia para recuperar en su contexto los restos óseos del yacimiento bautizado como Artazu VII.

Artazu VII es una sima que en su época funcionó como una trampa natural en la que diversos animales cayeron casualmente

Yacimientos del Pleistoceno Superior sin indicios de actividad humana como Artazu VII son muy escasos tanto en la región cantábrica, como en la península ibérica, sobre todo los que poseen una gran abundancia y riqueza de especies con un estado de preservación excepcional y en los que se haya realizado un estudio multidisciplinar como el que se está realizando en este proyecto.

El hallazgo de este yacimiento ha sido publicado en la prestigiosa revista Comptes Rendus Palevol liderado por la investigadora predoctoral Aitziber Suárez Bilbao, que actualmente desarrolla su tesis doctoral en la UPV/EHU

Una época llena de cambios climáticos

El Pleistoceno representa una fase crítica de la historia humana. En concreto, esta época se caracteriza por sufrir diversos cambios climáticos, tanto de escala global, como regional. El interés de Artazu VII reside en que se trata de una sima que en su época funcionó como una trampa natural en la que diversos animales cayeron casualmente.

Al tratarse de una acumulación no generada por el ser humano ni por ningún otro agente biológico, la asociación faunística recuperada no se encuentra sesgada por las apetencias tróficas de ningún organismo. Es decir, la causa de la acumulación de los restos óseos fue la caída accidental de organismos en una sima, y no la acumulación de restos de organismos cazados por un depredador. Por tanto, la asociación recuperada refleja, de una manera más precisa, la fauna del entorno en el momento del relleno de la sima. Así, el empleo de bioindicadores precisos de este yacimiento está permitiendo efectuar trabajos paleoecológicos y paleoambientales de alta resolución.

En el estudio preliminar se ha numerado la lista taxonómica de al menos 40 especies presentes en Artazu VII, entre micro y macrovertebrados. Además, la mayoría de los restos se han recuperado enteros o con fracturas postdeposicionales y muchos de los huesos se han preservado en conexión anatómica. Así, para hace 100.000 años en el entorno de Arrasate, se ha constatado la presencia de especies que actualmente se encuentran extintas, o que en la actualidad están ausentes por haberse desplazado geográficamente.

Destaca la aparición del león de las cavernas (Panthera spelaea) y del leopardo (Panthera pardus) entre los carnívoros, y del bisonte estepario (Bison priscus) y el ciervo común (Cervus elaphus) entre los ungulados. La investigación llevada a cabo hasta ahora en los microvertebrados (mamíferos, anfibios y reptiles) ha constatado una serie de eventos cálidos para el momento del relleno de la sima de Artazu VII.

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