Publicado: 06.11.2014 11:55 |Actualizado: 06.11.2014 11:55

Descubren el primer ictiosaurio anfibio, un nuevo eslabón perdido evolutivo

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Un equipo liderado por investigadores de la Universidad de California, Davis, en Estados Unidos, ha descubierto en China el primer fósil de un ictiosaurio anfibio. El hallazgo, que se describe en un artículo publicado este miércoles en'Nature', es el primero en relacionar estos ictiosaurios similares a los delfines con sus antepasados terrestres, llenando un vacío en el registro fósil. El fósil representa una etapa que falta en la evolución de los ictiosaurios, reptiles marinos de la era de los dinosaurios hace unos 250 millones de años y, hasta ahora, no había fósiles que explicaran o señalar su transición de la tierra al mar. "Ahora tenemos este fósil que muestra la transición", afirma el autor principal del trabajo, Ryosuke Motani, profesor en el Departamento de Ciencias de la Tierra y Planetarias de UC Davis.

"No hay nada que le impida llegar a tierra", añade Montani, quien junto a sus colegas descubrió el fósil en la provincia china de Anhui. Los restos de este ejemplar tienen cerca de 248 millones años de edad, pertenecen a la época del Triásico e indican que el animal medía unos 1,5 metros de largo. A diferencia de los ictiosaurios plenamente adaptados a la vida en el mar, éste tenía inusualmente grandes y flexibles aletas que probablemente permitieron su paso a la tierra. Este ictiosaurio tenía unas articulaciones flexibles, un rasgo esencial para rastrear el suelo, además de que el fósil anfibio muestra un hocico corto como el de los reptiles terrestres, en comparación con la mayoría de los ictiosaurios, que poseen hocicos de pico largo.

Su cuerpo posee también unos huesos más gruesos que los ictiosaurios descritos anteriormente, una característica en consonancia con la idea de que la mayoría de los reptiles marinos que pasaron a la tierra se volvieron más pesados, por ejemplo, con huesos más gruesos, con el fin de nadar a través de las difíciles olas costeras antes de entrar en las profundidades del mar. Las implicaciones del estudio van más allá de la teoría evolutiva, según Motani. Este animal vivió unos 4 millones de años después de la peor extinción masiva en la historia de la Tierra, hace 252 millones de años. Los científicos se han preguntado cuánto tiempo llevó a los animales y las plantas recuperarse después de esa destrucción, sobre todo porque se relaciona la extinción con el calentamiento global.