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Detectado el primer cruce entre los dos grupos de oso cantábrico

El intercambio genético es fundamental para la conservación de la especie

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Un oso pardo ha conseguido lo que parecía imposible. Desde su refugio en la llamada población occidental, un área del suroeste de Asturias y los montes del Alto Sil leonés que acoge a un centenar de los últimos 130 osos que quedan en la península, el animal recorrió unos 50 kilómetros, sorteando la carretera nacional N-630, la autopista del Huerna y la vía férrea de Pajares, y consiguió conectar con la población oriental, compuesta por apenas 30 ejemplares. Hasta aquí, una hazaña meritoria, pero ya lograda por tres individuos con anterioridad. Sin embargo, este oso consiguió lo que no sus predecesores. Tras haber superado la maraña de infraestructuras, el oso burló a los machos dominantes del grupo y copuló con una hembra.

Para la viceconsejera de Medio Ambiente del Gobierno asturiano, Belén Fernández, que ayer comunicó la noticia, el intercambio genético entre los dos últimos reductos de la especie en la cordillera cantábrica es 'el hito más relevante en la historia de la conservación del oso pardo en los últimos 50 años'. Y, según los expertos, esta valoración no es sólo marketing político.

La escasez de ejemplares, en una especie azotada por los venenos y los lazos ilegales colocados para cazar lobos, ha provocado un empobrecimiento genético que parecía capaz de conducir a la extinción, al menos, a la población oriental de la cordillera cantábrica. Por ello, la Estrategia para la Conservación del Oso Pardo, aprobada en 1999, se había marcado como una prioridad la unión de las dos poblaciones, como única medida para garantizar la supervivencia de la especie. Los primeros resultados han llegado prácticamente solos, en parte gracias a la metamorfosis rural, que ha posibilitado el abandono del pastoreo y la regeneración de los bosques.

Un equipo de biólogos de la Universidad de Oviedo ha certificado el contacto. El análisis de dos muestras de heces recogidas el 18 de noviembre de 2008 en la cuenca alta del río Nalón ha revelado que pertenecían a dos oseznos, hijos de una madre oriental y un padre occidental. El esperado intercambio genético ya es real.

Los responsables de la conservación de la especie no han tenido que esperar a la creación del pasillo verde, apoyado por el Ministerio de Medio Ambiente, que pretende conectar las dos poblaciones. Los primeros resultados del proyecto, dirigido por la Fundación Oso Pardo, llegarán en una década.

'La noticia del intercambio genético es excelente, pero no hay que bajar la guardia', advierte Fernando Ballesteros, biólogo de la fundación. 'Todavía hay muchos problemas que resolver, como la gestión del hábitat; ahí está el ejemplo de San Glorio', explica. Este megaproyecto de estación de esquí, apoyado por la Junta de Castilla y León, se ubicaría en el área por la que, posiblemente, el oso occidental accedió a la población oriental. Y el Tribunal Supremo acaba de dar una nueva oportunidad al resort, paralizado por tres veces por la Justicia.