Público
Público

"Einstein odiaba que los ateos le identificaran con su causa"

Director de la revista Time, el periodista Walter Isaacson es el autor de Einstein, su vida y su universo, la biografía más completa del genio

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

Como director de la revista Time, Walter Isaacson escogió a Albert Einstein Personaje del siglo XX y, en 2003, empezó a escribir Einstein, su vida y su universo (Debate, 2008). Es la biografía más completa del genio gracias al análisis meticuloso de las 1.300 cartas privadas que Einstein había cedido a su hijastra Margot, y ésta a la Universidad Hebrea con la condición de no hacerlas públicas hasta 20 años después de su propia muerte. En julio de 2006, los aspectos más íntimos de la vida de Einstein quedaron al descubierto, y Walter Isaacson fue uno de los que más tiempo pasó revisándolos.

¿Qué le sorprendió más de las cartas de Einstein?

Lo apasionado e intenso que era, esa imagen de sabio despistado encerrado en su mundo y distante en las relaciones personales no es acertada.

Pero en sus cartas Einstein se revela como una persona fría, capaz de indicar por escrito a su esposa Mileva que debía callarse cuando él se lo pidiera, o de decirle a su amigo Michele Besso: 'Para Edward [el hijo de Einstein aquejado de esquizofrenia] quizás sería mejor irse antes de descubrir cómo era en realidad la vida'.

Sí, es cierto que no fue un gran ejemplo de marido ni de padre y que le costaba establecer vínculos afectivos, pero no debemos fijarnos sólo en fragmentos aislados de sus cartas. Cuando las analizas de manera global te das cuenta de que Einstein se preocupaba muchísimo por su familia. Sólo pasó una etapa solitaria entre 1905 y 1915, cuando se encerró en su apartamento de Berlín para concentrarse en sus investigaciones científicas. Allí estaba aislado de sus compañeros alemanes por sus ideas pacifistas y distanciado de su mujer y sus hijos. Fue entonces cuando su matrimonio con Mileva se deshizo, pero en las cuantiosas cartas que
enviaba a su esposa se puede ver cómo añoraba a sus hijos.

Durante esta etapa la relación amorosa con su prima Elsa se hizo más intensa; ¿es cierto que prometió a Mileva darle el dinero del Nobel si aceptaba divorciarse?

Sí, y lo cumplió años más tarde. Como estaba convencido de que iba a ganar el Nobel por alguno de sus descubrimientos de 1905, prometió a Mileva darle el dinero del premio si accedía a divorciarse de él. Ella era científica; estuvo calculándolo durante una semana, y terminó aceptando.

Parece que su posterior matrimonio con Elsa tampoco fue idílico, a tenor de las seis amantes que tuvo según sus cartas...

Einstein era un rebelde que desafiaba constantemente el pensamiento convencional, ya sea en ciencia, en política o en asuntos personales. A Elsa le dijo que no estábamos hechos para ser monógamos y que era normal sentirse atraído románticamente por otras mujeres. Elsa lo aceptaba, y ambos estaban satisfechos con su relación. En realidad se querían mucho.

¿Fue esta rebeldía ante lo convencional, ante el conocimiento establecido, lo que le llevó a imaginar algo tan revolucionario como que el tiempo no siempre pasa igual de rápido, o que la gravedad deforma el espacio?

Exacto. La creatividad y el desafío a los dogmas fueron sus grandes armas científicas. Cuando trabajaba en la oficina de patentes sabía que había mucha gente con más experiencia e inteligencia que él, pero fue un joven Einstein, radical e imaginativo, quien formuló la teoría de la relatividad. Por eso dijo después: 'La imaginación es más importante que el conocimiento'.

Sin embargo en su libro asegura que Einstein no era un relativista. ¿A qué se refiere?

En el fondo Einstein era un determinista clásico, convencido de que el Universo se regía por unas constantes y leyes absolutas, y pensaba que conociéndolas podríamos llegar a predecir el futuro, incluso a nivel psicológico. Él no creía en el libre albedrío, ni en el azar, ni en la incertidumbre a escala subatómica.

¿Viene de aquí su inflexible resistencia a la cuántica?

Fue un tozudo con la cuántica. De joven defendía el cuestionamiento a la autoridad, pero de mayor perdió parte de su carácter revolucionario y se hizo más conservador. Ya no aceptaba las ideas de la física que contradecían sus principios filosóficos.

Esto choca con una de sus citas más famosas: 'La experiencia es la única fuente de conocimiento'.

Esta frase no la habría dicho en la última etapa de su vida. Cuando se necesitaban experimentos para confirmar su teoría de la relatividad seguía una filosofía basada en la observación y la experimentación como única forma de conocimiento, pero luego se alejó de esta visión y empezó a buscar la teoría unificada a partir exclusivamente del formalismo matemático, sin ninguna referencia a propiedades físicas.

¿Por eso, el mismo día de su muerte, le dijo a su hijo: 'Si supiera más matemáticas...'?

Sí, para él las matemáticas eran un lienzo donde dibujar la realidad. No servían sólo para justificar hipótesis, ellas te pueden guiar a nuevas teorías. Terminó sus días feliz, pero con cierta frustración por no haberse acercado a las ecuaciones que regían su tan ordenado Universo.

¿Era esta sensación de orden absoluto en el Universo lo que le hizo defender la existencia de Dios?

Sí, al final de su vida escribió varios ensayos diciendo que ciencia y religión eran compatibles. Él no iba a la sinagoga, ni creía en la inmortalidad, ni en un dios personal que te observa y rompe las leyes de la física si se lo pides, pero sí tenía un sentimiento religioso y no soportaba que los ateos le identificaran con su causa. Una vez dijo: 'Creo en el Dios de Spinoza, que se revela en la legítima armonía de todo lo que existe'. Para Einstein había un espíritu manifiesto en las leyes del Universo, y esa era su esencia de Dios.

Después de conocer los detalles de su vida personal, ¿volvería a elegirle como ‘Personaje del siglo XX'?

Sin duda. Tuvo una vida personal complicada, pero sus cartas privadas demuestran que nunca dejó de lado a su familia. En el sorprendente otoño de 1915 Alemania está en guerra, él está alejado de su mujer y en carrera con otro matemático por la formulación final de la teoría de la relatividad. En sus cartas ves cómo el mismo día estaba trabajando sin cesar, escribiendo sobre política, y preocupado por si podría ir a Suiza a visitar a su hijo por Navidad. Estaba tan exhausto que casi desfallece varias veces. La mente más grande del planeta estaba dentro de una persona de carne y hueso, un genio que transformó nuestra visión del Universo y permitió la separación del átomo, los láser, los microchips... Además de sus inconmensurables logros científicos, también fue un símbolo de los refugiados por la opresión y alguien que llegó a ser un gran humanista. Su imagen refleja a la perfección el siglo XX.