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La empresa elude toda responsabilidad en el vertido del 'barro rojo'

Los especialistas en desastres aseguran que el Danubio no está dañado mientras que Greenpeace denuncia niveles de contaminación muy superiores a los esperados

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Hungría ha logrado contener los niveles de contaminación del vertido tóxico antes de que llegara al Danubio. A pesar de que el 'barro rojo' ha desembocado en el gran río a través de su afluente, el portavoz de los equipos especializados en desastres ha asegurado que los niveles de contaminación han descendido, por lo que el Danubio no ha llegado a verse dañado.

A su vez, el ministro de Interior húngaro ha asegurado que el agua potable para consumo humano no se ha visto afectada por la toxicidad del vertido. Los fallecidos hoy han aumentado a siete, después de que los equipos de rescate encontraron en el lodo el cuerpo de dos de las tres personas desaparecidos.

El cuerpo de la séptima víctima mortal fue hallado en las cercanías de la localidad de Devecser, cerca del sexto, según confirmó Györgyi Tüttös, portavoz de la Dirección de Catástrofes.

El hallazgo del cadáver de la sexta víctima había sido confirmado poco antes por Tibor Dobson, el responsable gubernamental para coordinar las tareas de descontaminación. Horas antes, un hombre de 81 años falleció en el hospital de Veszprem por la complicación que le produjo el contacto con el lodo tóxico, según informó Protección Civil húngara.

Además de un desaparecido, el último recuento oficial sitúa el número de heridos en 150, en su mayoría personas que sufrieron quemaduras por la agresividad de la sustancia derramada.

Tibor Dobson, portavoz de los equipos especializados en desastres de Hyngría, ha declarado a Reuters que los nuevos datos mostraban que los niveles de pH de 8-8,2 medidos en el Danubio podrían considerarse 'normales' frente al nivel de 9 registrado cuando el derrame llegó al cauce principal del río el jueves.

'Estos datos nos dan esperanza (...) y no hemos experimentado ningún daño en el Danubio hasta el momento', declaró.

Cuando el derrame llegó a los ríos Rába, Mosoni-Danubio y al Danubio, su contenido alcalino se mantenía cerca de un pH de 9, por sobre el nivel normal e inocuo de entre 6 y 8. 

No obstante, Hungría ha recurrido a la UE para solicitar 'asistencia internacional urgente' para abordar el problema desatado por el vertido. Así, las autoridades húngaras han identificado una necesidad inmediata de 3 o 5 expertos con experiencia sobre el terreno en la gestión de vertidos tóxicos, limpieza y reducción del impacto medio ambiental.

Greenpeace denuncia falta de información por parte del Gobierno húngaro

Sin embargo, la organización ecologista Greenpeace ha alertado de que los índices de arsénico y mercurio encontrados en las pruebas de laboratorio del 'barro rojo' son mucho mayores de lo que se había indicado. 

Por eso, Greenpeace denunció un 'déficit político de información' por parte del Gobierno magiar.

Las pruebas de lodo efectuadas en Viena revelaron una concentración, por cada kilogramo de masa seca, de 100 miligramos de arsénico (As), 660 miligramos de cromo (Cr) y 1,3 miligramos de mercurio (Hg), precisó la representante de Greenpeace.

Estos niveles son el doble de lo esperado por la organización ecologista, lo que según la portavoz hubiese requerido de parte de las autoridades húngaras más precaución ante los posibles daños y peligros para la población afectada. 

'No fue error nuestro'

La que se ha querido lavar las manos ha sido la empresa de aluminio húngara MAL, propietaria de la represa de la sustancia tóxica. En un comunicado colgado en su página web, la compañía asegura que no pudo prever el accidente y que no puede hacer nada para pararlo. También afirma que 'hasta el momento no se han podido precisar cuáles fueron las causas de la catástrofe'.

La empresa ofrece 110.000 euros como compensación a los afectados

La compañía se justifica señalando que el 'barro rojo' 'no es calificado como residuo peligroso según los estándares de la Unión Europea (UE)'. Además, destaca que según las imágenes aéreas, el 98% del 'barro rojo' sigue dentro de la balsa.

La dirección de la empresa no está dispuesta a asumir ninguna responsabilidad sobre lo ocurrido. Reiteró que lo que sucedido no fue un error suyo y ofrece 30 millones de florines (unos 110.000 euros) como ayuda urgente a los habitantes de las localidades afectadas, por el vertido del barro tóxico.