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España diseña el supertelescopio

Varias entidades españolas lideran la construcción del mayor observatorio astronómico del mundo en Chile 

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La derrota de España ante Chile por albergar el telescopio óptico más grande del mundo, consumada hace más de un año, podría tener reverso dulce. Este país es el 'mejor posicionado' para liderar la construcción de la faraónica instalación científica que se edificará en un remoto enclave del desierto de Atacama y cuyo presupuesto total es de mil millones de euros, explica Xavier Barcons. Este astrofísico es el representante de España en el Observatorio Austral Europeo (ESO), la organización de 14 países que promueve el telescopio Extremadamente Grande (E-ELT, en sus siglas en inglés).

Aunque los cálculos son aún provisionales, Barcons señala que la industria española podría recibir contratos por valor de unos 500 millones de euros, lo que convertiría al país en el primer contratista del proyecto, muy por delante de otros socios como Alemania y Francia. Aunque las empresas adjudicatarias subcontratarán luego parte de los proyectos a firmas de otros países, la decisión aportaría un final feliz a los desencuentros que provocó el proyecto del E-ELT en 2010.

Los proyectos españoles pueden recibir 500 millones de euros

'España recibirá lo que se llama un retorno cinco, es decir, que por su contribución de unos 90 o cien millones de euros recibirá cinco veces más', explica Barcons. 'En cambio, Alemania o Francia recibirán un retorno de 1,5 o dos', apunta. El experto advierte de que estos cálculos son provisionales y que todo depende de la decisión formal que tomen los líderes de los 14 países del ESO en su próxima reunión, en diciembre.

La empresa española Idom acaba de terminar el diseño de una de las piezas más llamativas y mastodónticas del complejo. Se trata de la enorme cúpula de 73 metros de alto y 86 de diámetro que protegerá las lentes del telescopio durante el día. De noche, las dos grandes puertas de la cubierta se deslizarán para dejar una abertura de 41 metros de largo, es decir, del tamaño de un edificio de trece plantas.

Francia y Alemania se llevarían un volumen mucho menor de contratos

'Es la cúpula más grande de este tipo que se ha diseñado', asegura Armando Bilbao, uno de los ingenieros de Idom que lleva dos años trabajando en los detalles de la cubierta. La empresa ya ha participado en el diseño de otros observatorios y su filial firmó la cúpula del nuevo estadio de San Mamés, hecha de 'escamas' de cristal.

Las enormes dimensiones de la cubierta y su destino, un cerro a 3.060 metros de altura y en medio del desierto, hacen que cada detalle de este proyecto se haya estudiado con precisión.

El techo del E-ELT será como un tiovivo gigante. Su media esfera irá montada en 54 'carretones' que le permitirán girar 360 grados para apuntar justo a la galaxia o estrella deseada. Lo más complicado a la hora de edificar algo así son las abrumadoras escalas, expli-ca Bilbao. Para hacerse una idea, el Gran Telescopio de Canarias (GTC), el observatorio óptico en operación más grande del mundo, tiene una cúpula de 34 metros de diámetro. 'Dentro del E-ELT cabrían cuatro GTC', apunta Bilbao.

La empresa que diseñó San Mamés ha ideado la cúpula rotatoria

El E-ELT era tan enorme que sus propios creadores han tenido que dar un paso atrás. La idea original de ESO era que el observatorio tuviese un espejo de 42 metros de diámetro, muy por encima de sus dos principales competidores, el GMT, que también se ubicará en Chile, y el TMT, en Hawái. El año pasado, el ESO se dio cuenta de que construir el E-ELT según lo planeado se salía de presupuesto y se vio obligado a recortar tres metros de espejo. A su vez, Idom y otras empresas tuvieron que constreñir sus diseños y preparar otra propuesta. En el caso de la cúpula, Idom compite con una empresa italiana por adjudicarse la construcción.

Otras empresas españolas tienen más suerte. Es el caso de Empresarios Agrupados, cuya propuesta para el diseño de la estructura del telescopio, el armazón que servirá de soporte a todos los instrumentos científicos del observatorio, es, por ahora, el único que se ha presentado al ESO. Lo mismo sucede con una de las cinco grandes piezas en las que se divide el espejo y cuyo diseño también es made in Spain, según Barcons.

La aprobación a la construcción se espera a finales de año

'En España estamos potencialmente bien situados, pero hay factores que pueden llevar a la agencia a abrir la licitación al mercado internacional', apunta Luis García, director de construcción y proyectos de Empresarios Agrupados. La empresa fue una de las responsables de construir y montar el GTC en la cima del Roque de los Muchachos, en la isla de la Palma. Al igual que con la cúpula, lo más complicado de este proyecto es su dimensión. La estructura del telescopio es un sofisticado trípode de 3.500 toneladas, capaz, no sólo de apuntar a una estrella en concreto entre miles, sino también impedir que los valiosos instrumentos científicos del ingenio queden dañados por un terremoto.

La posible lluvia de contratos sería un importante empujón para España en tiempo de crisis. En abril del año pasado, el consejo de ESO decidió que la mejor ubicación para el telescopio era el cerro Armazones de Chile y descartó hacerlo en el Roque de los Muchachos. La decisión fue el broche a meses de enfrentamiento entre el Gobierno central y el canario, que se lanzaron acusaciones mutuas de no hacer lo suficiente para lograr que el E-ELT se ubicase en España.

España podría resarcirse en 2012 de aquella derrota, aunque las estrecheces económicas podrían también aguarle la fiesta. En diciembre, el comité de ESO debe decidir si aprueba la construcción del E-ELT y empieza a conceder los primeros contratos para ponerlo en marcha.

'Esperamos conseguir la luz verde para la construcción en diciembre', explicó ayer a medios locales Tim de Zeeuw, director general de ESO, durante una visita a Brasil. 'Todos los países parecen dispuestos, pero una cosa es una conversación informal y otra votar a favor en la reunión', reconoció.

Barcons confía en que el proyecto seguirá adelante y que los primeros contratos comiencen a otorgarse el próximo año. 'Espero que la adjudicación de la cúpula se publique a mitad del año que viene', señaló. Barcons aspira también a convertirse en diciembre en presidente del consejo de ESO, el órgano que gobierna el funcionamiento del observatorio y del que ahora es vicepresidente. 'Por ahora soy el único candidato', asegura el astrofísico.