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España sigue en la ruta del satélite 'suicida'

La NASA excluye que el artefacto caiga en Norteamérica

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El satélite estadounidense que se acerca a la Tierra fuera de control se estrellará contra la atmósfera 'en algún momento de la tarde del viernes', hora estadounidense, seis horas más en la España peninsular, según informó la NASA. En un escueto comunicado fechado a las 15:44 hora peninsular española, la agencia informó de que el artefacto estaba orbitando a una altura de entre 185 y 195 kilómetros. Toda Norteamérica queda fuera de la trayectoria de la aeronave, por lo que sus restos no caerán en EEUU, el país que fabricó el satélite y lo lanzó en 1991. La agencia espacial estadounidense dijo que era 'demasiado pronto' para aportar más datos sobre dónde estima que caerán los restos del artefacto, de unas seis toneladas.

'Ahora nuestros científicos están estudiando seis o siete órbitas diferentes de reentrada', explicó a este diario Stephen Cole, portavoz de la NASA. Ninguna de esas trayectorias pasa sobre Norte-américa. Por el momento, el resto de las áreas posibles de caída (la mayor parte de Europa, Asia, Oceanía y Suramérica) sigue dentro de la rifa para recibir los restos del satélite tras su reentrada. La NASA ha calculado que, en total, caerán 26 fragmentos de metal que suman media tonelada y que se esparcirán a lo largo de unos 800 kilómetros. El más grande pesará unos 150 kilos.

El UARS orbita a una altura de entre 185 y 195 kilómetros

Los datos que publica la NASA llegan desde el Centro Conjunto de Operaciones Espaciales, un complejo militar en California que envía las lecturas de la red de radares militares de EEUU. Cole explicó que alrededor de las dos de la tarde del viernes los expertos ya sabrían qué órbita de esas seis o siete es la correcta. Pero aún entonces sería imposible saber en qué punto de esa órbita los restos del artefacto atravesarán por completo la atmósfera para precipitarse a la tierra o al océano (la opción más probable).

Dos horas antes de la llegada, el sistema de seguimiento de EEUU, de cuyas alertas dependen España y el resto de países miembros de la Agencia Espacial Europea, sólo podrán predecir el punto de caída con un margen de error de 12.000 kilómetros. Las posibilidades de que los restos hieran a alguien al caer son de una entre 3.200.