Publicado: 01.09.2015 20:52 |Actualizado: 02.09.2015 07:00

España suspende en la recuperación de la chatarra electrónica

Interpol alerta sobre la actividad criminal que supone el aprovechamiento y comercio ilegales de residuos que dañan el medio ambiente y la economía.

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Ordenadores abandonados junto a un contenedor de basura en una calle de Vigo. Los componentes valiosos han desaparecido. /Patricia Pérez

Ordenadores abandonados junto a un contenedor de basura en una calle de Vigo. Los componentes valiosos han desaparecido. /Patricia Pérez

España suspende, y por mucho, en el reciclado de la chatarra eléctrica y electrónica, desde neveras a ordenadores y móviles, según los datos recopilados por Interpol y otras organizaciones en un proyecto de investigación que ha durado dos años. El nivel de reciclado correcto no alcanza en España el 20% del total de los residuos de este tipo, similar al de Chipre y ligeramente superior al de Rumanía. Todos los demás países europeos estudiados obtienen mejores resultados. En el caso español, además, no se tiene constancia del destino de casi el 60% de los residuos electrónicos, en parte porque no se diferencia suficientemente entre lo que se pretende tirar y los equipos que todavía funcionan y pueden reutilizarse.

Está claro por estos datos que en España no ha calado suficientemente el hecho de que la gestión inadecuada de la basura electrónica es en gran parte una actividad criminal, un robo a los consumidores que pagan al comprar el producto por un servicio, el reciclado, que no reciben. La Interpol lo considera un delito contra el medio ambiente y se lo toma muy en serio. El informe ahora hecho público indica que el crimen organizado se ha introducido ya en las cadenas de suministro ilegales en algunos países, aunque este fenómeno no se ha constatado a gran escala, y propone que se prohíban en toda Europa las transacciones monetarias en el sector de la chatarra.



Además de hacer un retrato de la situación, los expertos han comprobado que el 30% de los países miembros de la Unión Europea no están aplicando las normas de la última directiva sobre residuos eléctricos y electrónicos y que las penas por infracciones, aunque varían mucho de país en país, son en todo caso demasiado bajas para tener capacidad de disuasión. El proyecto de investigación CWIT encontró casos de fraude, evasión fiscal y blanqueo de dinero. La responsabilidad individual es básica para una correcta gestión de los residuos, ya que todos ellos deben de dejarse en los puntos limpios y no tirarse a la basura. Sin embargo, también es responsabilidad de los gobiernos locales educar a la población sobre los efectos nocivos de una mala gestión, además de facilitar esta recogida y luchar contra los que actúan fuera del sistema, señalan los expertos.

Porcentaje de residuos electrónicos y eléctricos tratados correctamente (verde), vertidos en la basura (amarillo), reciclados como metales (gris), exportados para su reutilización (azul) y con destino desconocido (rojo) en cada país europeo en 2012. /CWIT

Porcentaje de residuos electrónicos y eléctricos tratados correctamente (verde), vertidos en la basura (amarillo), reciclados como metales (gris), exportados para su reutilización (azul) y con destino desconocido (rojo) en cada país europeo en 2012. /CWIT

“Como actividad rentable con un bajo riesgo de detección, esta forma de tráfico ilegal es atractiva, y los gobiernos deberían prevenirla con una mezcla equilibrada de penas administrativas y penales que reflejen el valor de los beneficios ilícitos, así como el daño medioambiental y social hecho”, señala David Higgins, alto cargo de Interpol y coordinador del proyecto. “La justicia debe ser más activa en las investigaciones sobre actividades ilegales en este campo, que se complementen con los procesos y sentencias subsiguientes”. Los expertos proponen formar a jueces y fiscales específicamente en este tema, y continuarán en esta línea mediante otro proyecto de investigación.

Como media, en Europa solo el 35% de los equipos electrónicos y eléctricos que tiran los consumidores y las empresas terminaron en 2012 en los sistemas correctos de recogida y reciclado, aunque esto no significa que el reciclado se hiciera bien, dado que los controles son laxos. Esto representó ese año 3,3 millones de toneladas de un total de 9,5 millones de toneladas. El resto de desechos,- 6,2 millones de toneladas- se tiró a la basura sin seleccionar, se recicló de forma incorrecta o fue exportado. Sin embargo, solo cinco países presentan datos de exportación para reutilización fuera de Europa, y en cantidades pequeñas.

“Los equipos eléctricos y electrónicos representan el flujo de mayor crecimiento de los flujos mundiales de residuos"

El robo de componentes valiosos tales como cobre, metales preciosos y circuitos integrados, que es un fenómeno muy común, supone una pérdida de entre 800 y 1.700 millones de euros anuales para las empresas autorizadas para gestionar este tipo de residuos. Pero el coste es también económico para la sociedad en general, porque no se reutilizan materias primas importantes, y medioambiental, ya que el tratamiento incorrecto deja escapar gases que destruyen la capa de ozono, en el caso de las neveras y otros aparatos, o contamina directamente el medio ambiente con metales pesados.

“Los equipos eléctricos y electrónicos representan el flujo de mayor crecimiento de los flujos mundiales de residuos. El peso de la chatarra electrónica que no se trata bien se puede mostrar gráficamente como una pared de 10 metros de alto que vaya desde Oslo a la bota de Italia”, asegura Pascal Leroy, secretario general del Foro WEEE, una de las instituciones que han estudiado el tema. “Los metales y componentes valiosos, que incluyen materias primas clave, deben recogerse de forma segura y reciclarse lo más posible”, señala.

Hace unos meses, la ONU concluyó en un informe de alcance mundial que los materiales tóxicos en este tipo de residuos son sobre todo el plomo contenido en el vidrio, las baterías, y elementos como mercurio, cadmio, cromo y gases destructores de ozono. Las consecuencias para la salud son considerables.

El estudio actual fue financiado por el VII Programa Marco de Investigación y Desarrollo de la Unión Europea y han participado instituciones de Naciones Unidas, organizaciones no gubernamentales y otras organizaciones . En los casos en que no se dispone de suficientes datos se han hecho extrapolaciones y estimaciones para acercarse lo más posible a una realidad muy difícil de cuantificar.

Más información:
Proyecto CWIT
INTERPOL
WEEE Forum