Publicado: 20.10.2016 11:09 |Actualizado: 20.10.2016 17:19

A la espera de analizar los datos de la nave europea en Marte

Todo parecía ir bien durante el aterrizaje del módulo Schiaparelli en Marte, pero 50 segundos antes de tocar el suelo marciano algo pasó. La Agencia Espacial Europea perdió la señal de la que podría haber sido su primera nave en el planeta rojo.

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Recreación de la nave ExoMars cerca de Marte. ESA

Recreación de la nave ExoMars cerca de Marte. ESA

MADRID.- Los técnicos de la misión ExoMars 2016 se afanan ahora en descubrir lo que ha ocurrido. Para ello cuentan con el otro miembro de la misión: el satélite TGO, que se ha insertado con éxito en la órbita de Marte.

La Agencia Espacial Europea (ESA) ha admitido que desconoce si la sonda Schiaparelli de la misión ExoMars, que ayer debía haber aterrizado en Marte, se ha estrellado en su llegada al planeta rojo. Tras perder el contacto con ella, los responsables de la misión han esperado a recibir "datos concluyentes" para poder aclarar que ha ocurrido con la sonda.



Las últimas informaciones desveladas por la ESA señala que la sonda había superado con éxito la mayor parte del aterrizaje de seis minutos sobre la atmósfera. Tanto la desaceleración, como el despliegue del paracaídas y el escudo de calor. La información apunta a que el aterrizaje falló instantes antes de tocar la superficie. No obstante, la ESA ha afirmado que es posible que algunos de los datos recolectados durante el aterrizaje pueden ser utilizados para analizar la atmósfera. 

Pero las señales registradas tanto desde Pune como por la Mars Express se detuvieron poco antes del momento previsto en que el módulo tomase contacto con la superficie. Las discrepancias entre los dos conjuntos de datos están siendo analizados por expertos en el Centro de Operaciones Espaciales de la ESA en Darmstadt, Alemania.

La telemetría detallada registrada por Trace Gas Orbiter era necesaria para comprender mejor la situación. Al mismo tiempo que se producía el descenso de Schiaparelli, el orbitador estaba llevando a cabo una importante maniobra de inserción orbital que se completó con éxito. Estos importantes datos procedentes Schiaparelli se registraron y han sido remitidos a la Tierra en las primeras horas de la mañana del jueves, 20 de octubre.

Los datos han sido analizados parcialmente y confirman que se produjeron las etapas de entrada y descenso como se esperaba, con eventos que divergen de lo que se esperaba después de la eyección del escudo térmico y del paracaídas. Esta eyección sí parece haber ocurrido antes de lo esperado, pero el análisis no se ha completado.

La sonda Schiaparelli con el paracaídas desplegado. ESA

La sonda Schiaparelli con el paracaídas desplegado. ESA

Se confirmó que los propulsores de desaceleración se activaron brevemente aunque parece probable que se desconectasen antes de lo esperado, a una altitud que aún no se ha determinado.

"A raíz de los acontecimientos de ayer tenemos un impresionante vehículo orbital alrededor de Marte listo para la ciencia y para la compatibilidad de relé para la misión ExoMars en 2020," dijo en un comunicado Jan Wörner, Director General de la ESA, en referencia al éxito obtenido con la inserción orbital de la TGO.

"La función principal de Schiaparelli fue probar tecnologías de aterrizaje europeas. El registro de los datos durante el descenso era parte de eso, y es importante que podamos aprender lo que pasó, con el fin de prepararnos para el futuro ".

"Tenemos datos que están llegando a la Tierra que nos permiten comprender plenamente lo que ocurrió, y por qué no se produjo el aterrizaje suave", dijo David Parker, director de Vuelos Tripulados y Exploración Robótica de la ESA.

"Desde el punto de vista de la ingeniería, que es lo que queremos de una prueba, tenemos datos muy valiosos para trabajar. Tendremos una comisión de investigación para profundizar en los datos y no podemos especular más en este momento ".

Segundo intento de aterrizar en Marte

La sonda Schiaparelli, con forma de disco y de 577 kilos, está probando tecnologías para un vehículo explorador que llegará en 2020. El módulo de aterrizaje fue bautizado en homenaje a Giovanni Schiaparelli, el astrónomo italiano que en 1877 comenzó a cartografiar la topografía de Marte.

Schiaparelli forma parte del programa europeo-ruso ExoMars, que busca señales de vida pasada y presente en Marte. Este representa el segundo intento europeo de aterrizar una nave allí después de que el módulo británico Beagle 2 fuera expulsado de la nave Mars Express en 2003, pero nunca hizo contacto después de no lograr desplegar sus paneles solares en el aterrizaje.

El aterrizaje en Marte, el vecino de la Tierra ubicado a unos 56 millones de kilómetros de distancia, es una tarea muy difícil que ha frustrado la mayoría de los esfuerzos de Rusia y también ha dado problemas a la NASA. Un entorno aparentemente hostil en el planeta rojo no ha restado su atractivo y el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, subrayó recientemente su promesa de enviar seres humanos allí para la década de 2030.