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Esperanzas para la alternativa al condón

Los microbicidas se confirman como una vía para que la mujer prevenga el VIH

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La última Conferencia Internacional del Sida, celebrada el pasado agosto en México, fue el escenario elegido por el Gobierno español para anunciar que duplicaba sus aportación en la lucha contra el sida: va a donar 10 millones de euros frente a los cinco aportados en 2007.

De este dinero, 1,5 millones de euros se han destinado a una entidad la International Partnership for Microbicides (IPM) que trabaja en la única alternativa al preservativo como prevención del VIH: los microbicidas, fármacos antirretrovirales que se aplican en gel o en un anillo vaginal.

Sin embargo, mientras España anunciaba su inversión, en la Conferencia no se presentó ni un sólo dato positivo sobre estos compuestos, a pesar de los muchos ensayos clínicos en los que se estaban estudiando. ¿Tenía sentido apostar por una estrategia que no parecía viable a corto ni a medio plazo? Han tenido que pasar más de seis meses para conocer la respuesta.

Por primera vez, un gel vaginal ha demostrado reducir en casi un tercio las posibilidades de infectarse con el VIH. Y lo ha hecho en un ensayo clínico con más de 3.000 participantes presentado en una conferencia sobre retrovirus (CROI) celebrada en Canadá. Aunque el resultado no es espectacular, supone una esperanza para el resto de compuestos que se están ensayando y, sobre todo, para las miles de mujeres a las que sus maridos no permiten utilizar condones para prevenir la infección por el VIH.

La IPM es una de las entidades que mejor ha recibido el estudio. La investigación les carga de razones para solicitar más financiación para la identificación de nuevos compuestos que se podrían probar en ensayos clínicos, como los 19 que la entidad está ya desarrollando, algunos con dinero español.

La presidenta de IPM, Zeda Rosemberg estuvo recientemente en España. Junto a la ONG Planeta Salud, su socio local, Rosemberg se reunió con ocho diputados de la Comisión de Cooperación Internacional. Su objetivo: convencerles de que la inversión en investigación con microbicidas es ahora más necesaria que nunca.

Rosemberg defiende con ahínco estos compuestos. 'No sólo se trata de que sea la propia mujer la que tiene el control sobre la infección, también permitiría a las mujeres tener hijos, algo que influye a muchas a la hora de rechazar el condón', explica a Público. La ex-investigadora de los prestigiosos Institutos Nacionales de la Salud de EEUU no vislumbra un fracaso de esta estrategia y se atreve incluso a poner fecha para su comercialización: 2014 o 2015. El ensayo hecho público en la CROI hace ver que podría tener razón.