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Esperar al 'hombre perfecto', una razón para congelar óvulos

Mujeres jóvenes y mayores difieren en sus motivos para elegir esta solución

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La vitrificación, un método de congelación de óvulos, era hasta ahora la única posibilidad de tener hijos para las enfermas de cáncer que han perdido la capacidad de procrear. Pero hoy es también una opción cada vez más común para mujeres que desean retrasar la maternidad.

Los motivos que llevan a una persona sana a someterse a un ciclo de fecundación in vitro, que incluye una pequeña cirugía ambulatoria y el consumo de varios medicamentos, no son los mismos para las diferentes candidatas, según dos estudios presentados ayer en el congreso de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología.

En el primero de los trabajos, de la Universidad de Leeds (Reino Unido), se interrogó a cerca de 200 estudiantes universitarias sobre las posibilidades de congelar sus ovocitos y las razones por las que lo harían. En este grupo, la estabilidad económica y la carrera profesional fueron las principales razones para un hipotético tratamiento de fertilidad para retrasar la maternidad.

Otro pequeño estudio, en el que los autores entrevistaron a 15 mujeres que ya habían decidido someterse al procedimiento, revelaba las verdaderas razones de estas pacientes, con una media de edad de 38 años. Al contrario que a las más jóvenes, lo que motivaba a la mayoría (53,3%) a preservar sus óvulos para retrasar a voluntad su maternidad era 'quitarse de encima la presión de buscar al compañero adecuado con el que tener hijos'.

En España, aún son pocas las mujeres sanas que se someten a este procedimiento. Según el especialista del USP Instituto Universitario Dexeus Pedro Barri, no existe una razón única para hacerlo, sino que se trata de una combinación de tres: el desarrollo de la carrera profesional, la búsqueda de una pareja estable y el no querer utilizar un donante de semen. 'Hay un sentimiento erróneo de que la mujer puede retrasar la maternidad y, más allá de los 45, someterse a una fecundación in vitro que se lo solucionará todo, y no es así', resalta este experto.

Para Barri, la vitrificación debe hacerse idealmente 'antes de los 38 años' y los óvulos podrán utilizarse 'hasta los 50'. El ginecólogo del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) José Bellver coincide con esta idea y cree que la sociedad tiene 'poca información'. De hecho, comenta que un porcentaje amplio de sus pacientes sanas son profesionales de la medicina.

Respecto a la divergencia de motivos entre jóvenes y mayores, cree que no tiene sentido someterse a este proceso antes de los 35 años.