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Un estudio analiza cambios en el ADN de los pescadores por el 'Prestige'

Investigadores tomaron muestras genéticas de los más expuestos al fuel

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Los marineros, mariscadoras y voluntarios que participaron en las labores de limpieza del Prestige, hundido en noviembre de 2002 frente a la costa gallega, respiraron sustancias volátiles dañinas para la salud. Ya durante la recogida del petróleo tuvieron reacciones epidérmicas y problemas respiratorios. Ahora, un estudio quiere mostrar el impacto del fuel en el ADN.

Un equipo de investigadores del Complexo Hospitalario Universitario Juan Canalejo, de A Coruña, y del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental, de Barcelona, tomaron muestras de ADN y unidades de sangre a pescadores y mariscadores que participaron como voluntarios o contratados en la limpieza de la marea negra. Recorrieron la costa gallega entre 2004 y 2005, visitaron 38 cofradías pesqueras y entrevistaron a casi 7.000 pescadores.

De aquel trabajo, impulsado por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica, resultó el SEPAR Prestige, un informe publicado en 2007 que reveló problemas respiratorios aún dos años después de haber limpiado el mar de fuel. Pero los neumólogos querían saber más. Hicieron dos grupos, uno con los que habían estado muy expuestos al chapapote y otro con los que estuvieron menos en contacto. Tomaron muestras para ver posibles daños genéticos en las células pulmonares por el efecto continuado de sustancias volátiles presentes en el petróleo como el benzeno, conocido carcinogénico. También buscaron la presencia en la sangre de metales pesados como el aluminio.

Las 67.000 toneladas vertidas al mar, de un total de 77.000 que llevaba el Prestige, eran de un tipo de fuel muy pesado, de elevada densidad y viscosidad. Era, al mismo tiempo, de difícil solubilidad y rico en elementos volátiles. En sus gases están presentes conocidos carcinógenos com el benzoantraceno y el benzopireno. De otras sustancias, como el naftaleno, se sabe de su incidencia en el cáncer en animales. Al contrario que los voluntarios en las playas, los marineros, los primeros en echarse a la mar para paliar el desastre, no recibieron instrucción para manejar el petróleo, en especial en los primeros días tras el desastre.

Los resultados del trabajo aparecerán en la revista Annals of Internal Medicine el próximo martes. La previsión ha levantado mucha expectación por el posible impacto en la salud de los pescadores.

En clave política, los detalles del estudio podrían reavivar las críticas al PP por la gestión de la crisis (gobernaba entonces en Santiago y Madrid). También en EEUU lo esperan. Apenas hay estudios sobre el impacto genético del fuel en humanos. De hecho, los autores españoles participaron en un reciente seminario con investigadores estadounidenses. Hace unos días, Obama aseguró que no creía que hubiera riesgo para los trabajadores que limpian las playas del golfo.

Trastornos de ansiedad
Lo único bueno del vertido del ‘Prestige’ es que ha permitido estudiar a gran escala el impacto en la salud humana de los vertidos. Los estudios españoles son citados por muchos otros investigadores. Antes del accidente en Galicia hay pocos trabajos. En uno de ellos, se estudió los trastornos mentales. Fue entre las 11.000 personas que trabajaron en el vertido del ‘Exxon Valdez’, en Alaska en 1989. Un estudio epidemiológico reveló que los expuestos al fuel tenían una probabilidad 3,6 veces mayor de sufrir un trastorno de ansiedad generalizada y 2,1 veces de ansiedad. En otros casos, como en el del ‘Erika’, se comprobó la persistencia de cefaleas, tos y dermatitis.

Daño pulmonar
Un estudio con voluntarios en las playas de Muxía, Fisterra o Carnota reveló la presencia de hidrocarburos ligeros en pulmones 80 veces superior a la permitida. La Universidad de A Coruña hizo también un estudio sobre el daño genético en voluntarios dedicados a limpiar aves cubiertas de chapapote. Aunque detectaron el daño, el propio ADN pudo reparar los cambios celulares.