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Europa y EEUU proyectan un nuevo cohete espacial

El 'Liberty' mezclará vehículos existentes para llevar astronautas a la Estación Espacial Internacional

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Por primera vez desde que el hombre viaja al espacio, una empresa estadounidense y otra europea se han unido para construir un cohete en el que viajen los astronautas. Se trata del Liberty, un mastodonte de 30 pisos presentado ayer y que combina los sistemas de propulsión de los actuales transbordadores de la NASA, que se jubilan este año, con los del cohete europeo Ariane 5.

Este frankenstein del espacio competirá con otras compañías aeronáuticas de EEUU por ganar un concurso de 200 millones de dólares (unos 150 millones de euros) abierto por la NASA para costear nuevos taxistas espaciales a la Estación Espacial Internacional (ISS, en inglés). El fallo será el próximo mes.

'Somos de largo la opción más barata y podemos funcionar con cualquier cápsula de transporte de personas que se esté desarrollando', explicó ayer a Público un portavoz de ATK. Este gigante del armamento y la aeronáutica de EEUU fabrica los actuales cohetes de los transbordadores y era el encargado de su nueva versión hasta que Barack Obama desechó su fabricación el año pasado. Ahora quieren juntar fuerzas con el principal cohete europeo y vender a la NASA pasajes de ida y vuelta a la ISS por unos 140 millones de euros, según ATK.

El Liberty juega la baza de la veteranía. 'Este nuevo lanzador combina dos de los sistemas de propulsión más fiables del mundo, con un histórico acumulado de más de 300 vuelos sin tropiezos', explicaba ayer Astrium, una filial de la europea EADS que sería la encargada de fabricar la segunda etapa del cohete, basada en parte del Ariane 5. Este vehículo de un solo uso lleva más de una década poniendo satélites en órbita.

El Liberty usaría cinco etapas tipo shuttle fabricadas por ATK y que ya han sido probadas con éxito dentro del programa Ares, ya cancelado. En lugar de la segunda etapa original del Ares I, aún por desarrollar, se usaría la del Ariane 5, que funciona con combustible líquido a base de hidrógeno y oxígeno y que ha sido lanzada 41 veces seguidas con éxito. Si la NASA lo financia, el Liberty podría realizar su primer vuelo de prueba a finales de 2013 y su primera excursión tripulada en 2015.

La elección supondría un hito para Europa. 'Estamos hablando de un mercado que hasta ahora nos estaba prohibido', explicaba ayer Silvio Sandrone, portavoz de Astrium. Aunque la NASA se ha visto obligada a comprar asientos a los rusos para poder enviar astronautas al espacio a bordo de naves Soyuz, una joya de la extinta URSS aún en servicio, nunca ha aprobado proyectos mixtos con empresas extranjeras como el actual, señala Sandrone. 'Obama pidió una mayor cooperación internacional para su programa espacial y ahora habrá que ver si lo apoya con hechos', comenta el portavoz.

Otra de las grandes bazas del Liberty es la posibilidad de salvar empleos en plena crisis. Con la jubilación de los transbordadores este año y la cancelación por parte del Gobierno del programa Constellation para ir a la Luna y Marte a bordo de cohetes Ares y cápsulas Orion, la NASA afronta cientos de despidos y proyectos desechados a medio acabar. El Liberty aseguraría 300 empleos en el Centro Espacial Kennedy de la NASA, el lugar desde donde se lanzan los shuttle y desde donde también partiría el Liberty. Más aún, según ATK el cohete podría usar cualquiera de las cápsulas para tripulantes que es están desarrollando, incluidas las Orion, que han sido relegadas por Obama de cápsulas tripuladas a la Luna a vehículo de escape de la ISS.

'Este cohete es una opción bastante razonable, aunque tiene el inconveniente de que nunca se ha hecho algo así', opina Juan Nebrera, consejero delegado de IberEspacio, que construye componentes de Ariane. 'Otra posible desventaja es que la parte europea pueda sufrir la penalización de un mayor precio, debido a la diferencia entre euro y dólar', añade.