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Faltan unidades para rehabilitar a los pacientes tras un infarto

Sólo el 4% de las personas que sufren un infarto en España se benefician de servicios especializados para prevenir un nuevo ataque

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Sólo un 4% de las personas que sufren un infarto de miocardio en España acuden a rehabilitarse a una unidad especializada, un tipo de servicio que reduce en un 25% los fallecimientos tras uno de estos eventos cardiovasculares.

Este dato, ofrecido ayer por los cardiólogos participantes en un simposio organizado por la Sociedad Española de Cardiología y celebrado este jueves en la Fundación Ramón Areces de Madrid, pone de relieve la necesidad de que España se dote de un mayor número de estas unidades para evitar la repetición del infarto en los pacientes que ya han sufrido un ataque.

“España está en el vagón de cola de Europa en rehabilitación tras un evento cardiovascular”, señala el presidente electo de la Sociedad Española de Cardiología, Carlos Macaya, que achacó este déficit a la falta de especio en los grandes hospitales públicos y a la falta de presupuesto para pagar a los profesionales que trabajan en estas unidades de tipo multidisciplinar.

En concreto, tal como indica Carmen de Pablo, cardióloga de la unidad de rehabilitación cardiaca del Hospital Ramón y Cajal, en España apenas hay actualmente 40 unidades de este tipo, y la mitad de ellas está en centros sanitarios privados, si bien hace cuatro o cinco años no había más de 15 de estos servicios. “Hay que intentar llegar al 100% de los pacientes que lo necesitan”, agrega.

Esto supondría llegar a contar con 150 de estas unidades ya que, según las estimaciones de José María Maroto, jefe de la citada unidad del Hospital Ramón y Cajal, “debe haber una unidad por cada 300.000 habitantes” teniendo en cuenta, además, que cada año se registran 200 infartos por cada 200.000 personas. “El número de pacientes que acuden a estas unidades no supera el 4% de los que se rehabilitan”, añade el especialista.

Cambiar el estilo de vida, lo más difícil

En cualquier caso, esto no significa que los pacientes que en España sufren un infarto se queden sin asistencia tras sufrir el problema, ya que la mayoría reciben el tratamiento de prevención secundaria en las consultas de los cardiólogos, si bien la atención de las unidades especializadas permite obtener mejores resultados y superar uno de los principales obstáculos: conseguir que los pacientes cambien su estilo de vida tras el infarto.

En este sentido, De Pablos recuerda que, según los datos del estudio europeo Euroaspire III,  casi el 20% de los europeos que sufren un infarto siguen fumando tras superarlo, mientras que el 80% tiene sobrepeso.

Tampoco hay que olvidar el avance del síndrome metabólico, una patología que en realidad agrupa distintos factores de riesgo relacionados con la salud cardiovascular como la obesidad, la diabetes o la hipertensión, y que según los estudios realizados ya estaría afectando al 12% de la población activa española, lo que implica que estos sujetos, de no variar su estilo de vida, padecerán con toda probabilidad problemas cardiovasculares.