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Fertiberia deja de verter en Huelva tras 43 años

Una sentencia acaba el viernes con el depósito de fosfoyesos

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Fertiberia concluye el 31 de diciembre, obligada por la Justicia, su largo ciclo de vertidos de productos tóxicos y radiactivos a la marisma de Huelva. Se cierra así el párrafo más largo de lo que Greenpeace ha bautizado como 'el principal episodio de contaminación industrial de Europa'. El problema medioambiental no queda resuelto. Queda limpiar, gestionar un legado desolador: más de cien millones de toneladas de fosfoyesos en 1.200 hectáreas de marisma más que la superficie de Huelva, a apenas 500 metros del núcleo habitado.

'El cierre se cumplirá a rajatabla', garantizó el jueves a Público Pedro Antonio Ríos, director general de Costa y Mar del ministerio de Medio Ambiente, que puntualizó que corresponde a la empresa del grupo Villar Mir llevar a cabo la regeneración de la marisma, terreno permeable conectado con el río Tinto y la ría del Odiel.

«El cierre se cumplirá a rajatabla», garantiza Medio Ambiente

El viernes es el último día en que Fertiberia puede verter fosfoyesos, cuya radiactividad procede del óxido de uranio contenido en la roca fosfórica usada en la elaboración de fertilizantes. Así lo establece un auto de la Audiencia Nacional de febrero de 2010 que puso fin a la larga lucha con uñas y dientes de la empresa por mantener sus vertidos. La planta, pese a esta limitación de su actividad, no cerrará. Importará el ácido fosfórico de Marruecos.

La entonces Fertilizantes de Iberia comenzó a depositar sus subproductos junto a la ría en 1968, con un permiso del Gobierno franquista. En el inminente 2011 se cumplirán 43 años. Los problemas para la empresa comenzaron en 2003, cuando Medio Ambiente detectó que Fertiberia incumplía las condiciones de aquella licencia. Por ejemplo, apilando por encima de los tres metros establecidos. A partir de ahí se desencadenó una batalla judicial y administrativa que concluye ahora. 'Es una victoria del dominio público frente a quien cree que puede hacer su voluntad sin respetar lo de todos', dice Eva Hernández, responsable de Aguas de WWF.

Queda regenerar la marisma, un terreno permeable saturado de residuos

La exigencia del Gobierno y la Junta para regenerar la zona no incluye la retirada de los residuos, sino su recubrimiento. 'No es una solución definitiva, sino un parche', afirma Juan Manuel Buendía, de la Mesa de la Ría, que advierte de que el riesgo para la salud pública permanece. La empresa tiene tres meses para presentar un proyecto de regeneración definitivo.