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Física para acelerar la paz

Países rivales en Oriente Próximo buscan fondos para construir un acelerador de partículas

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A 30 kilómetros al oeste de Amán (Jordania), se levanta una gran nave de tejado turquesa que aspira a albergar el primer acelerador de partículas subatómicas de Oriente Próximo. Sin embargo, el proyecto Sesame se enfrenta a un grave problema de financiación que podría detener su construcción.

El edificio se inauguró oficialmente el 4 de noviembre, 11 años después de que dos científicos de Alemania y Estados Unidos –Gustaf Adolf Voss y Herman Winick– lanzaran la idea de construir un sincrotrón que permitiera trabajar juntos a los científicos de los distintos países de la región como un homenaje a la paz.

En el proyecto participan Paquistán, Egipto, Turquía, Irán, Israel, Jordania, Chipre, Bahrein y la Autoridad Palestina, y está abierto a otros países. Arabia Saudí ha rechazado su participación alegando que no mantiene relaciones con Israel y por lo tanto no tiene sentido que sus científicos se sienten junto a los investigadores israelíes.

El corazón del proyecto es Bessy I, un sincrotrón alemán que recientemente se desmanteló para construir otro nuevo y cuyas partes fueron separadas y enviadas a Jordania, donde se están ensamblando.

Ahora es necesario crear el acelerador de partículas, que tendrá 124 metros de circunferencia. Para construirlo, se necesitan 15 millones de euros que no aparecen por ningún lado. Los jordanos, que han invertido ya varios millones de euros en el edificio y en los terrenos, afirman que no pueden poner esa cantidad sobre la mesa, mientras que el resto de países se hacen los remolones.

Irán se ha ofrecido para construir ciertas partes del acelerador para las que tiene capacidad técnica, pero algunos países ven con recelo una intervención iraní tan decisiva.

Las donaciones de Europa, Estados Unidos y Japón también han tocado fondo. Los jordanos creen que la solución podría venir de Arabia Saudí, pero los saudíes han dicho que están cansados de que los países árabes se dirijan a ellos sólo cuando necesitan dinero.

La idea original era contar con un acelerador con una potencia de un gigaelectronvoltio (GeV). Luego se decidió que la potencia fuera de 2,5 GeV. La ambición de los científicos es la que ha creado los problemas de presupuesto y financiación, aunque nadie parece dispuesto a renunciar al cambio.

Muchos científicos de los países implicados han viajado en los últimos años a Occidente para reciclarse y prepararse para su nuevo destino en Jordania, pero ahora no saben muy bien qué hacer. Algunos ya han optado por quedarse en Occidente, donde han conseguido empleos con sueldos muy competitivos.

La idea de crear un sincrotrón en Oriente Próximo no es nueva. Se remonta a 1997 y desde el principio ha contado con el apoyo de la Unesco, pero por una razón u otra se ha ido demorando. Ahora que ya se encuentra en su fase final, parece pender de un hilo por apenas unos cuantos millones de euros.

El proyecto se ha inspirado en el modelo del CERN, el acelerador de partículas europeo que tiene su sede en Ginebra, aunque es mucho más modesto y no tan faraónico como el de los europeos. La idea es completar Sesame en 2011 con una inversión global de 85 millones de euros.

Muchas de las partes que integrarán el acelerador Sesame provienen de países occidentales que han decidido actualizar sus propios aceleradores y desprenderse de partes que consideran obsoletas. Son los casos de instalaciones de Suiza, Alemania, Reino Unido, Francia y EEUU.

El científico egipcio Yaser Jalil, que es el director administrativo de Sesame, sabe que el dinero está ahí, aunque todavía no se ha conseguido. Jalil ha recordado con tristeza que en Arabia Saudí recientemente se subastó la matrícula de coche número 55555 por 15 millones de dólares. Dinero no falta, pero hay que hallar la manera de llegar hasta él.