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Si Franco levantara la cabeza vería un laboratorio

El Instituto de Astronomía y Geodesia (IAG) cuenta con instalaciones en el mausoleo del dictador

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Si el difunto general Franco se decidiera a levantar la cabeza desde su tumba en el Valle de los Caídos lo primero que vería sería, posiblemente, un laboratorio científico. Apenas a una decena de metros de las tumbas de Francisco Franco y José Antonio Primo de Rivera, en la Basílica del Valle de los Caídos, el Instituto de Astronomía y Geodesia (IAG) cuenta con unas instalaciones destinadas a medir las mareas terrestres y realizar estudios sobre gravimetría.

El Laboratorio de Geodinámica y Mareas Terrestres del IAG, un centro mixto del CSIC y la Facultad de Matemáticas de la Universidad Complutense de Madrid, lleva 36 años siendo una de las pocas instituciones de investigación del mundo que cuenta con instalaciones dentro de una iglesia. Desde 1975, además, se convirtió en posiblemente la única instalación del mundo ubicada en el mausoleo de un dictador. También comparte espacio con los nichos de miles de personas, presos republicanos y combatientes de ambos bandos, enterrados en este lugar de teórica reconciliación.

Fundamento científico

Ricardo Vieira, fundador y responsable del laboratorio desde su creación en 1972, explica el porqué de esta localización, que tiene un puro fundamento científico: 'El Valle de los Caídos cuenta con unas condiciones excepcionales, de una gran estabilidad, que permite hacer de una forma magnífica las medidas geodésicas'.

La basílica, levantada con el sudor y la sangre de presos republicanos, fue excavada barrena en mano dentro de la roca granítica. Es un corredor de varios centenares de metros, que acaba en una cúpula donde en la actualidad reposan los cuerpos de Franco y José Antonio. Por debajo del corredor, levantando unas pesadas losas, se accede a los estrechos corredores que llegan a los nichos de los presos y combatientes muertos.

En dos de esos espacios vacíos están dos salas de laboratorio, una a cada lado de la nave principal de la basílica, a donde sólo se llega con ciertas dotes de contorsionismo. La entrada está tan oculta que, una noche, la salida de Vieira provocó un susto de muerte a una viuda que rezaba por su marido: la mujer vio a un hombre aparecer milagrosamente del suelo y sufrió una lipotimia.

Desde el punto de vista puramente científico, el laboratorio ha permitido liderar los estudios españoles sobre gravimetría y el análisis de las mareas terrestres. 'Ha sido vital para el desarrollo de los estudios geodésicos en nuestro país', recuerda Vieira.

La Tierra está sometida a la influencia de las mareas, de fuerzas provenientes del Sol y la Luna y, en menor medida, de otros planetas. La Tierra sólida también se deforma por culpa de los astros, y en el Valle de los Caídos se estudian estas magnitudes, que a su vez ayudan a medir la gravedad limpia de polvo y paja, la llamada gravedad absoluta. Para calcular la fuerza con que la Tierra nos ancla a ella es necesario eliminar determinados ruidos que distorsionan su efecto, como las mencionadas mareas, la presión atmosférica o las interferencias electromagnéticas.

Una de las funciones más prácticas de este laboratorio tiene que ver con el control de los aparatos que miden la gravedad. Allí se han calibrado decenas de nuevos gravímetros. De hecho, existe una línea de calibración, que se extiende desde un sótano de la Facultad de Matemáticas de la UCM hasta el Valle de los Caídos, con hasta 16 puntos que permiten a los fabricantes corregir los cálculos de sus máquinas