Publicado: 14.11.2013 07:39 |Actualizado: 14.11.2013 07:39

Fukushima: ahora llega lo difícil

Esta semana comienza la retirada de 400 toneladas de combustible con alta radiación, una arriesgada operación sin precedentes que pone a prueba a Tokyo Electric Power

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La operadora de la accidentada planta nuclear japonesa de Fukushima empezará esta semana a retirar 400 toneladas de combustible con alta radiación en una operación enormemente delicada y sin precedentes cargada de riesgo. Retirar cuidadosamente más de 1.500 ensamblajes de combustible potencialmente dañados del inestable reactor número 4 de la planta podría tardar un año.

La operación se verá como una prueba de la capacidad de Tokyo Electric Power para seguir adelante con el desmantelamiento de la instalación al completo, una tarea que probablemente tarde décadas y cueste decenas de miles de millones de dólares. Si las varillas -hay entre 50 y 70 en cada uno de los ensamblajes, pesan unos 300 kg y miden 4,5 metros- se exponen al aire o se rompen, se podrían liberar grandes cantidades de gases radiactivos a la atmósfera.

La complicada operación ha sido equiparada por Arnie Gundersen, un veterano ingeniero nuclear estadounidense y director de Fairewinds Energy Education, con intentar sacar cigarrillos de un paquete aplastado. Cuando llegue el momento, extraer el combustible de los otros reactores de la planta, donde los niveles de radiación son mucho mayores por la fundición del núcleo, será incluso más complicado.

Los reactores número 1 y número 3 sufrieron más daños que el número 4 como resultado del terremoto y el tsunami de marzo de 2011, tras el que dejaron de funcionar la electricidad y el enfriamiento en la estación de Fukushima, provocando tres fusiones que liberaron radiación al aire y al Océano Pacífico. La urgencia de despejar el reactor número 4 se debe al riesgo de haber gastado combustible almacenado a tanta altura -18 metros- en un edificio que ha cedido y se ha inclinado y que podría derrumbarse si hay otro terremoto.

También, si la piscina que alberga los ensamblajes tiene fugas y se escapa agua podría liberar más radiación que durante el accidente de 2011, lo que amenazaría Tokio, a unos 200 kms al sur de la central. "La liberación total de la piscina de fuel gastado de la unidad 4, sin ninguna contención ni control, podría causar de largo el desastre radiológico más grave hasta la fecha", dijeron los consultores independientes Mycle Schneider y Antony Froggatt en un informe reciente sobre el sector nuclear mundial.

Tokyo Electric, o Tepco, apuntaló el reactor número 4 y erigió una enorme estructura de acero sobre la instalación, que perdió su tejado en la explosión de 2011. Dice que el edificio puede soportar temblores similares a los del terremoto de 2011. La compañía ha eliminado los trozos más grandes que dejó la explosión en la piscina que enfriaba el combustible en los últimos dos años y medio. Como el agua utilizada para enfriar las barras se bombeaba desde el mar existe el riesgo de que parte se haya corroído.

Tepco ya eliminó el año pasado dos ensamblajes de combustible en una operación de prueba en el reactor número 4, pero estas barras son menos peligrosas que las barras gastadas. Extraer combustible gastado es habitual en una central nuclear, pero hay pocas cosas normales en Fukushima hoy. Ampliamente criticada por una serie de tropiezos en la gestión de la limpieza tras el desastre, Tepco reconoce que la operación será difícil, aunque cree que la puede realizar de forma segura. La empresa ha pasado dificultades para evitar que el agua radiactiva fluya por otra partes de la instalación de Fukushima, y los expertos se han cuestionado si debería seguir a cargo de la limpieza. Tepco dijo que el proceso de eliminación de residuos comenzará a mediados de noviembre, manteniendo en el aire la fecha real por lo que dijo que eran motivos de seguridad.