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Fuller, científico y pionero

Una exposición en Nueva York recupera la figura del polifacético investigador estadounidense

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Buckminster Fuller fue un científico estadounidense peculiar y sabio. Nacido en 1895 en Milton, encauzó sus inquietudes por muy diversos caminos, entre los que se cuentan las matemáticas, la ingeniería, las ciencias medioambientales, la filosofía, la arquitectura y las artes visuales, en un intento de descubrir cómo el hombre podía mejorar las condiciones de vida de toda su especie. De hecho, fue un gran defensor de un humanismo científico, dentro del cual tenían una extraordinaria trascendencia el intento de preservar el medio natural, la optimización de los recursos energéticos y el reciclado de las sustancias de desecho. Los curiosos inventos de su trayectoria investigadora han merecido, veinticinco años después de su fallecimiento, que el Whitney Museum de Nueva York le dedique la exposición Buckminster Fuller: starting with the universe, una de las estrellas del verano en la Gran Manzana.

Hasta su muerte, en 1983, Fuller fue un científico prolífico y peculiar, que exprimió su ingenio sin tregua para encontrar soluciones originales con las que mejorar las condiciones de vida del género humana, como el manifiesto 4D Time Lock, en el que perfilaba su proyecto para un nuevo tipo de viviendas de bajo coste, producidas a escala masiva. Escribió más de veinte libros y viajó incansablemente para explicar sus ideas y modelos, y su afán de difusión le llevó a crear un lenguaje y una sintaxis propios, que encontraba más precisos para expresar sus ideas sobre los cambios del presente y el futuro.

Términos como dymaxion –unión de los vocablos dinámico, máximo e ión que definía la estructura de sus casas 4D– y tensegrity –neologismo que une las palabras tensión e integridad para demostrar la relación de dependencia entre la tensión y la compresión dentro de una estructura simple– surgieron de su mente. También le dio nuevos usos a otros, como synergetic –definido por él como “una estrategia exploratoria que comienza por el todo” y utilizado como nombre para sus matemáticas experimentales– o ephemeralization –precursor de la actual sostenibilidad, que promueve un mejor aprovechamiento de los recursos–.

En la exposición se ha recogido la variada actividad de Fuller, que incluye un modelo de coche eficiente, el Dymaxion Car, capaz de desplazar con un bajo consumo (7,8 litros a los cien kilómetros) y a velocidad constante (120 millas por hora según el autor, 90 según atestigua la medición máxima) a un grupo de hasta once personas. El vehículo se sustentaba sobre tres ruedas y medía seis metros, el doble que un automóvil normal, pero su desarrollo se suspendió después de sufrir un accidente en la feria mundial de Chicago de 1933, en el que falleció el conductor y sus dos acompañantes resultaron gravemente heridos.

Casas futuristas y económicas

El primer uso del término Dymaxion fue aplicado a la propuesta de casas 4D, en las que la D correspondiente a la cuarta dimensión aparece atribuida al tiempo. El objetivo perseguido era subrayar la eficiencia de la construcción y el empleo de materiales ligeros, además de hacer más efectiva la organización del espacio habitable. Los primeros modelos de esta propuesta fueron desarrollados en torno a 1929, aunque no los completó hasta 1936.

La vivienda fue una de las preocupaciones esenciales de Fuller, que en 1940 desarrolló las Dymaxion Deployment Units, un modelo de casas de bajo coste elaboradas con materiales metálicos procedentes de cajas para el almacenamiento del grano. La culminación de esta tipología constructiva llegó en 1945, cuando se presentó un prototipo en aluminio conocido como la Dymaxion Dwelling Machine. Finalmente, en 1967, diseñó las denominadas Ciudades Tritón, plataformas colocadas en el agua, en las inmediaciones de zonas del litoral donde no había espacio para la multitud de viviendas que él incluía en su desarrollo teórico; una amplia comunidad aprovechando conjuntamente los recursos hídricos, lumínicos y energéticos.

Pero Fuller no se paró aquí y prosiguió con otros inventos reseñables como el Dymaxion Air-Ocean World Map, un intento de creación de un mapa del mundo que no estuviera sujeto a distorsiones. Además, muchos de sus trabajos estuvieron relacionados con los usos de la llamada cúpula geodésica, una estructura capaz de sustentar su propio peso sin límite, desarrollada inicialmente para la cubierta del edificio de la empresa Ford en Michigan.

La cúpula, de gran resistencia y ligereza, evolucionó para incorporar otras dos figuras básicas en la trayectoria de Fuller, los Great Circles –esferas dibujadas a partir de una circunferencia– y los Tetrahedron –el poliedro que en su opinión marcaría la edificación del futuro–. Fuller, que llegó a alcanzar cierta popularidad, incorporó este elemento al diseño de varios de los pabellones encargados de representar a Estados Unidos en ferias y exposiciones internacionales. En 1985 Robert F. Curl, Harold W. Kroto y Richard E. Smalley descubrieron que la molécula C60 recordaba a estas estructuras geodésicas y la rebautizaron como buckminsterfullerene. Un homenaje tardío, pero tan original como lo fue el propio Fuller.

Fuller se propuso conseguir “más con menos”, optimizar los recursos energéticos y reciclar los materiales de desecho para hacer “al mundo funcionar”; esto es, proveer de comida, energía y refugio suficientes al 100% de la Humanidad.

Para ello, inició una investigación por cuyos resultados predijo en 1959 que en el año 2000 se habría conseguido “la derrota de la pobreza”. En 1977, la Academia de Ciencias de Estados Unidos confirmó la certeza de una afirmación que, “por falta de voluntad política y social” no se ha llevado a cabo.