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La Generalitat pide un control policial

La Policía Local barcelonesa vigilaría los humos de los vehículos

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El Gobierno catalán considera que la Policía Local podría jugar un papel importante en la reducción de la contaminación en las grandes ciudades. De ahí que aconseje al Ayuntamiento de Barcelona modificar su normativa municipal con una ordenanza que habilite a la Policía Municipal a controlar los vehículos que emiten más contaminantes. 'Las partículas contaminantes son totalmente visuales', asegura la directora general de Qualitat Ambiental de la Generalitat, Assumpta Farran, respecto a la facilidad que tendrían los agentes para decidir los vehículos a controlar.

Considera que es un método que no cuesta 'ni un duro' y que es 'rápido', lo que aportaría una reducción sustancial de los gases contaminantes en el centro de la ciudad. Una vez identificados los conductores, estos no serían víctimas de una multa, sino de un requerimiento para pasar una revisión en los establecimientos de Inspección Técnica de Vehículos (ITV), donde se confirmaría si el vehículo está dentro de los parámetros fijados para el vehículo en cuestión. La propuesta podría incluirse en el plan de acción para reducir la contaminación de Barcelona, ya perfilada y que está llamada a ser aprobada antes de las elecciones municipales.

'La contaminación es visual', dice la directora de Qualitat Ambiental

La Generalitat es partidaria, como el Ayuntamiento de Barcelona, de modificar el paradigma que ha impulsado la venta de vehículos diésel en la última década, promovido por sus bajas emisiones de dióxido de carbono. No obstante, este tipo de motorizaciones dispara la contaminación de óxidos de nitrógeno, que se han desvelado más perjudiciales para la salud. En Barcelona, por ejemplo, el 64,6% de los vehículos (según datos de 2009) se mueven gracias a la combustión de gasoil, lo que ha disparado la emisión de óxidos de nitrógeno. Ayer, en pleno capítulo anticiclónico, la concentración de NO2 superó un 50% la media diaria permitida por la Unión Europea, que Barcelona no acostumbra a cumplir nunca por su alta densidad de circulación de vehículos.

De hecho, la Generalitat quiere que el Ejecutivo central introduzca modificaciones en la Ley de Calidad del Aire estatal aprobada en 2007 para que, a través del impuesto de matriculación, se incentive otra vez la adquisición de vehículos de gasolina, gravando más los vehículos que emitan más contaminantes, como sería el caso de los diésel. 'Bonificamos con impuestos el abaratamiento del gasoil y bonificamos también la compra de vehículos con motores diésel', señaló ayer Farran.

Los vehículos detectados serían requeridos a pasar una inspección

Con estas propuestas, la Generalitat intenta buscar alternativas a la creación de zonas de bajas emisiones, como ya funcionan en Londres, Berlín y Estocolmo. Sólo un grupo de turismos menos contaminantes pueden circular por esas ciudades (entre otras) sin tener que asumir el pago de una tasa impositiva adicional.

Más allá de lo que haga Barcelona con su plan contra la contaminación, la Generalitat prepara uno propio, en el que también se primará la adaptación de vehículos diésel para que reduzcan emisionesse prevén acuerdos con compañías de transporte para que renueven el parque con furgonetas de gasolina y se incentivará el uso del transporte público.