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Los genes narran la rebelión de los esclavos

Los cimarrones de Guayana conservan casi intactas sus raíces africanas

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Un estudio genético acaba de desvelar un oasis africano en medio de América Latina. Se trata de los Noir Marron (negros cimarrones) de la Guayana Francesa, cuyo origen se remonta a los primeros esclavos africanos que se rebelaron contra sus amos y fundaron repúblicas libres en la jungla.

A pesar de que han pasado más de cuatro siglos, sus 50.000 descendientes que viven hoy en la Guayana y el vecino Surinam siguen siendo genéticamente indistinguibles de los actuales habitantes de Costa de Marfil, Ghana o Benín, donde el estudio sitúa ahora el origen de sus ancestros. Así lo explica a este diario Nicolas Brucato, antropólogo del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia y autor principal de estudio. 'No hay otra población conocida en América que muestre algo así', destaca.

La mayoría de los casi 150 cimarrones de la Guayana Francesa cuyos genes ha analizado Brucato siguen viviendo en pequeñas comunidades a orillas del río Maroni. Su cauce marca la frontera con Surinam, la antigua colonia holandesa donde comenzó a forjarse la estirpe.

Tras rebelarse, fundaron repúblicas libres en la selva

Entre 1604 y 1815, los negreros holandeses llevaron a la zona a 400.000 esclavos llegados desde lo que hoy es el golfo de Benín y que entonces se conocía como costa de los esclavos. Para evitar rebeliones durante la travesía y en las plantaciones, los tratantes rompían los lazos familiares y locales seleccionando hombres y mujeres de diferentes orígenes.

A pesar de las precauciones, señala el trabajo de Brucato en BMC Evolutionary Biology, muchos esclavos escaparon de Surinam y fundaron repúblicas libres que fueron el germen de los pueblos cimarrones que habitan hoy a ambos márgenes del Maroni. Las propias luchas entre Francia y Holanda por las colonias favorecieron que las comunidades libres creciesen gracias a nuevas oleadas de esclavos fugados.

El equipo de Brucato ha comparado cuatro marcadores genéticos de los cimarrones con los de africanos de Costa de Marfil y Benín. Uno de esos marcadores es el genoma mitocondrial, que sólo pasa de madres a hijos, y otro el cromosoma Y, que legan los padres a sus descendientes.

Su ADN es casi idéntico al de personas de Ghana o Benín

Los resultados identifican las áreas geográficas de las que salieron los ancestros cimarrones y muestran que las marcas de la segregación siguen presentes en el ADN.

Tomados en conjunto, los datos indican que la mayoría de los cimarrones llegó desde Costa de Marfil, Gana y Benín. Pero cuando se separan los datos por sexos, estos muestran que los orígenes de las mujeres están mayoritariamente en zonas más al sur como Nigeria, Camerún, o Guinea Ecuatorial, mientras el grueso de los hombres proviene del norte, en lo que hoy es Sierra Leona, Gambia o Senegal. Una vez lograron su libertad, los cimarrones han conservado su paquete genético casi intacto hasta hoy, hasta el punto de que algunos marcadores muestran un origen exclusivamente africano en un 99%.

Aunque los cimarrones han tenido un contacto fluido con otros grupos (su lengua mezcla palabras en portugués, inglés, holandés y arawak, una lengua indígena), no se han mezclado con ellos. 'Siguen pensando que no es bueno aceptar a extranjeros en sus comunidades y aún hoy no hay parejas mixtas en las comunidades rurales', explica Brucato.

Pero este oasis genética africano está menguando. 'Cada vez más cimarrones van a vivir a las ciudades y fundan familias mixtas', señala el experto. 'Es posible que en un tiempo su fuerte herencia africana quede diluida', concluye.