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Gobierno y PP negocian atrasar el apagón atómico

Industria "no descarta" seguir los pasos de Alemania

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España podría seguir el modelo alemán y ampliar la vida de sus ocho reactores nucleares, a cambio de fijar un nuevo impuesto con el que el Estado se llevaría un bocado de los enormes beneficios de las centrales atómicas ya amortizadas. Fuentes del Ministerio de Industria aseguraron ayer a Público que está posibilidad 'no está descartada' en las negociaciones que mantienen el Gobierno y el PP para llegar a un pacto de Estado sobre energía. El 28 de junio, pocos días antes de sentarse con los conservadores, el ministro Miguel Sebastián aseguró que no había 'líneas rojas' en las discusiones. Según las fuentes de Industria, estas declaraciones 'siguen vigentes', aunque en el caso del reactor más viejo, el de Santa María de Garoña (Burgos), su cierre en 2013 parece innegociable.

El lobby nuclear aprovechó ayer el cambio de paso del Gobierno alemán para exigir al presidente José Luis Rodríguez Zapatero que retire su decisión de apagar los reactores nacionales al final de su vida útil, unos 40 años. 'Prescindir del parque nuclear es un derroche. El Gobierno español debería tener en cuenta la decisión alemana y reconsiderar su política. Los otros países de la UE que habían optado por cerrar sus centrales Suecia, Bélgica y Alemania han cambiado de opinión. España se ha quedado sola en Europa', explicó ayer a este diario la presidenta del Foro Nuclear, María Teresa Domínguez. Sin embargo, la portavoz de la industria se mostró reacia a aceptar un nuevo impuesto. 'Hay que esperar a los detalles, pero quizá ya pagamos más que en Alemania', aseguró.

Hasta 60 años de vida

Con el nuevo calendario de cierre impulsado por la presidenta Angela Merkel, la planta de Phillipsburg, inagurada en 1980, podría funcionar 46 años, hasta 2026. La actual doctrina del Ejecutivo español es clausurar los reactores cuando cumplan 40 años de vida útil. 'Lo que hace ahora [el Gobierno alemán] es ratificar un proceso de cierre de las centrales de tecnología más antigua y establecer un mecanismo de prórroga para las más modernas, que les permitiría colocarse en el entorno de los 40 años, más o menos en el de Garoña', explicó ayer el secretario federal de medio ambiente del PSOE, Hugo Morán, a Europa Press.

En realidad, lo que está sobre la mesa de las negociaciones entre Industria y el PP es la operación a largo plazo de los reactores españoles, más allá de los 40 años actuales. En EEUU, el organismo regulador ha aprobado el funcionamiento de medio centenar de centrales hasta los 60 años de vida. En Suiza, las plantas atómicas pueden producir energía durante un periodo de tiempo indefinido.

Según los cálculos del Foro Nuclear y Nuclenor, la empresa repartida entre Endesa e Iberdrola que es propietaria de Garoña, aplicar la prórroga de 60 años a los ocho reactores nacionales generaría energía suficiente para abastecer de electricidad a todos los españoles durante cuatro años. Además, según el mismo estudio, evitaría la importación de 2.000 millones de barriles de petróleo y la emisión anual de 40 millones de toneladas de CO2.