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Una guardería pondrá chips a sus niños para controlar dónde están

Aunque se trata de un experimento, el Ayuntamiento de París ha descalificado esta práctica que "impone una política de control absoluto"

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Una guardería de París llevará a cabo un experimento, el primero en Europa de este tipo, que consiste en poner un chip en la ropa de cada niño de forma que se pueda controlar dónde están en cada momento y se active una alerta en caso de que salgan del recinto.

La divulgación hoy de esta práctica, que debe ponerse en marcha en la primera mitad del año próximo, provocó reacciones de padres, de instituciones, y en particular del Ayuntamiento de la ciudad, que lo descalificó por imponer a la infancia una política de control absoluto.

Los chips establecerán una conexión permanente con un centro de control de vídeo de esta guardería -que no es municipal-, y eso permitirá saber si alguno de los alumnos sale de la guardería. En ese caso, la dirección del centro será alertada inmediatamente, al igual que los padres, que recibirán un mensaje en sus teléfonos móviles.

Para ello se utiliza la tecnología RFID (Radio Frequency Identiication), que actúa como un GPS en miniatura, en este caso con el envío regular de señales por frecuencia de radio, y que ya se utiliza en ciertos abonos al metro, en tarjetas de empresa para registrar las entradas y salidas o en animales en vías de extinción para seguirles el rastro y sus hábitos.

La dirección de la guardería insistió en que el recurso a este sistema de supervisión no responde a la voluntad de suplir personal por un dispositivo electrónico, ya que cuentan con un profesional por cada ocho niños. Una respuesta a los que denuncian que el chip de supervisión electrónica puede ser una forma de no responsabilizarse al cortar la relación directa entre el niño y el adulto.

En esa línea, la responsable del sindicato CGT y auxiliar de puericultura Maria da Costa Pereira, advirtió de que 'es la puerta abierta a enormes ahorros de personal en detrimento de una relación humana esencial con adultos profesionales'. 'Sobre todo porque no es necesario una seguridad electrónica para las guarderías, que son espacios cerrados y absolutamente sin riesgo de fuga', añadió Da Costa Pereira.