Publicado: 12.12.2013 18:46 |Actualizado: 12.12.2013 18:46

Hallado un dinosaurio de pico de pato con cresta de gallo

Las crestas óseas evolucionaron en múltiples formas en los dinosaurios, pero la de este ejemplar es única y se desarrolló independiente a las de otros hadrosaurios

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Los dinosaurios son conocidos a menudo por sus cráneos adornados con crestas óseas y cuernos. En América del Norte, los más comunes hace entre 75 y 65 millones de años eran los hadrosaurios, o dinosaurios de pico de pato, que podían llegar a medir cerca de doce metros de longitud y tenían una larga cola y poderosas patas traseras. Estos herbívoros vivían en grandes manadas y llenaron el mismo nicho ecológico que los canguros o los venados ocupan hoy en día.

Hasta ahora se sabía que este tipo de dinosaurios podían tener crestas óseas en la parte superior de la cabeza. Sin embargo, un nuevo ejemplar momificado hallado en un yacimiento al oeste de la ciudad de Grande Prairie (Alberta, Canadá), y que pertenece a la especie Edmontosaurusregalis, altera lo que sabían los científicos sobre la evolución de las crestas en este grupo.  

"Hemos encontrado un ejemplar único, ya que proporciona la primera evidencia de una cresta formada por tejidos blandos. Es como localizar el fósil de una cresta de gallo, o una trompa de elefante, algo por lo general muy difícil de conservar. En el registro fósil de los dinosaurios, las crestas no son inusuales, pero hasta ahora todas las documentadas eran óseas", declara Federico Fanti, coautor del trabajo, que se publica en Current Biology, e investigador de la Universidad de Bolonia (Italia).

"Hemos encontrado un ejemplar único, ya que proporciona la primera evidencia de una cresta formada por tejidos blandos"

"La cresta del Edmontosaurusregalis evolucionó de forma totalmente independiente de las óseas que vemos en otros dinosaurios de pico de pato como Parasaurolophus y Corythosaurus", asegura Phil Bell, autor principal del estudio e investigador de la Universidad de Nueva Inglaterra (Australia).

Los científicos no saben muy bien qué representa este descubrimiento, pero plantea la posibilidad de que este tipo de crestas carnosas estuvieran presentes en otros dinosaurios saurópodos o incluso en los tiranosaurios.

"Es difícil saber qué utilidad podía tener esta cresta en los dinosaurios de pico de pato. En los gallos y algunas otras aves, las crestas rojas brillantes sirven para llamar la atención de las hembras por parte de los machos. Podríamos imaginar a dos machos Edmontosaurus mirándose, gritando y mostrando su cabeza para indicar quién era el macho dominante y el que está a cargo de la manada", señala Bell.

Para que la piel de un animal pueda preservarse a lo largo del tiempo, debe haber sido enterrado muy poco después de morir

La conservación de este ejemplar de Edmontosauraus regalis es extraordinaria. Los tejidos blandos, como la piel y los músculos, se deterioran rápidamente después de la muerte, por lo que muy rara vez se fosilizan. Para que la piel de un animal pueda preservarse a lo largo del tiempo, debe haber sido enterrado muy poco después de morir. Un soterramiento rápido, por sedimentos relativamente suaves, ralentiza la descomposición y previene el daño que pueden provocar en él los carroñeros. 

 Edmontosauraus regalis muy probablemente falleció cerca de un banco de arena de un río y quedó enterrado en cuestión de horas o días. "También sospechamos que ciertas bacterias, que son atraídas por los cuerpos en descomposición, son responsables de catalizar la preservación de la piel antes de descomponerse", subraya Bell.

"El espécimen conserva sus tres dimensiones. Después de una preparación completa, fue posible exponer su cuerpo momificado muy bien conservado, que muestra todos los detalles de las estructuras dérmicas, incluidas la piel y la cresta sobre su cabeza", señala el científico italiano.

Edmontosaurus vivió hace unos 72 millones de años y sobrevivió hasta la extinción final de los dinosaurios hace 65 millones de años.  

El hábitat de esta especie se caracterizaba por amplias planicies costeras que existieron en lo que hoy es la región canadiense de Grande Prairie.

Un estudio geológico detallado de esta localidad, donde se encontró el espécimen con cresta carnosa, indica que vivía en una zona de aluvión, que se caracteriza por terrenos anegados de alta vegetación.

Estas planicies estaban cubiertas de ríos serpenteantes que apoyaron una exuberante vegetación a lo largo de sus orillas. Entre estos ríos existían áreas más abiertas, salpicadas de lagos y pantanos.