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Hallado un 'diplodocus' que coceaba

El dinosaurio muslos de trueno' era un gigante de 14 metros de largo

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Cualquier mula apaleada envidiaría el poder del Brontomerus, un nuevo género de dinosaurio de potentes muslos que se defendía de sus depredadores a coz limpia. Sus restos, desenterrados en Utah (EEUU) por paleontólogos británicos y estadounidenses, han ayudado a reconstruir las dimensiones del gigante.

Los restos de la cadera, la columna, las costillas y los hombros de los dos individuos encontrados indican que pertenecieron a un nuevo género de dinosaurios saurópodos (que incluye a diplodocus y braquiosaurios) que se caracterizaban por un largo cuello y a los que han bautizado como Brontomerus mcintoshi ('muslos de trueno'). El adulto pudo llegar a pesar seis toneladas y medía unos 14 metros de largo. Junto a los restos del enorme ejemplar, han aparecido los de otro de unos 200 kilos y unos 4,5 metros de longitud. Los expertos creen que eran madre y cría.

Según un estudio publicado en Acta Palaeontologica Polonica, lo más característico de estos animales que vivieron hace unos 110 millones de años era su tren inferior. Los huesos de la cadera muestran un excepcional engranaje que soportaba la musculatura más abundante que se ha hallado nunca entre los saurópodos. 'Seguramente los machos se peleaban a patadas por las hembras, pero sería raro que no las usaran también contra sus depredadores', explica Mike Taylor, paleontólogo del University College de Londres y coautor del descubrimiento del Brontomerus. Los omóplatos de esta criatura también muestran las posibles marcas de unión entre potentes músculos de las patas delanteras que les ayudaron a sobrevivir en tierra hostil. 'Brontomerus vivía en un terreno montañoso y duro, y sus potentes músculos de las patas eran una especie de tracción a las cuatro ruedas', comenta Matt Wedel, investigador de la Universidad Western (EEUU) y coautor del trabajo.

'Esas coces serían una novedad entre los saurópodos, de los que también se ha dicho que utilizaban la cola para golpear', señala Luis Alcalá, director de la Fundación Dinópolis. 'Es una hipótesis pionera pero especulativa y debe ser confirmada con más fósiles', opina .