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Hay bacterias que no temen a los antibióticos

Un equipo en EEUU describe patógenos que se alimentan de medicamentos

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En 1929, Alexander Fleming publicó un artículo científico en el que presentaba en sociedad un arma que cambiaría el rumbo de una guerra que duraba siglos. Anunciaba el hallazgo de la penicilina, una toxina producida por un hongo capaz de detener las infecciones bacterianas, responsables de millones de muertes.

Desde entonces, las bacterias han atravesado una época de recesión, en la que, no obstante, no han perdido el tiempo en su pelea por recuperar el terreno perdido. El continuo contacto con los antibióticos ha permitido a las bacterias hacerse cada vez más resistentes a ellos y algunos hallazgos recientes muestran que su avance no se va a detener.

En un artículo que esta semana se publica en Science, investigadores de la Universidad de Harvard (EEUU) describen una serie de bacterias que no sólo no resultan dañadas por los antibióticos, sino que los emplean como alimento.

“En nuestro estudio, testamos 18 antibióticos, entre los que se encuentran los principales tipos de estos fármacos”, explica el investigador de la facultad de medicina de Harvard y coautor del estudio George Church. “Probamos algunos de origen natural –continúa– y otros sintéticos, y encontramos bacterias clonales que podían crecer en todos ellos”.

Además, los científicos comprobaron que cada una de las muestras de las distintas bacterias estudiadas era resistente a varios antibióticos diferentes, incluso en las concentraciones empleadas para tratar infecciones.

Fuente de resistencia
Según explican en su artículo los investigadores, estas bacterias que emplean los antibióticos como fuente única de carbono tienen una diversidad filogenética sorprendente y están muy extendidas. Como muchas de ellas están estrechamente relacionadas con otras bacterias que causan enfermedades en el ser humano, podrían convertirse en una fuente de genes que proporcionasen resistencia a los antibióticos a los
microbios patógenos.

Este grupo de bacterias puede explicar, en parte, el incremento en el número de bacterias causantes de enfermedades resistentes a varios antibióticos diferentes.