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El horno nuclear explotó tras varios fallos de funcionamiento

El incinerador había reiniciado su actividad la mañana del accidente tras una serie de problemas, según el fiscal. La instalación tuvo 18 incidentes en diez años. 

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La explosión en el horno de Centraco que tuvo lugar el lunes en el sur de Francia se produjo después de que uno de los operarios interviniera en su funcionamiento, según el fiscal de Nimes encargado de resolver lo ocurrido en la incineradora de residuos radiactivos, Robert Gelli. Según desveló ayer el fiscal, la fundición funcionó mal por motivos desconocidos, lo que llevó a un trabajador de la planta a intervenir en su marcha, aplicando una barra contra los materiales que se encontraban en fase de incineración. En este proceso, que 'no es común', se produjo la explosión.

Gelli describió lo ocurrido segundos después de este gesto como un 'géiser de metal fundido' o 'un volcán en erupción', según recogía al cierre de esta edición la prensa francesa. Además, el fiscal reveló que, a juzgar por sus primeras averiguaciones, el horno había registrado varios fallos de funcionamientos a lo largo de la semana pasada, lo que llevó a dejar de trabajar con él. Según su versión, el horno habría reiniciado su actividad la misma mañana del accidente, elevando su temperatura hasta los 1.500 grados.

Un trabajador terció en la marcha del horno después de que se atascara

En cualquier caso, los investigadores todavía no han tenido acceso al lugar del accidente debido a las elevadas temperaturas. Un miembro de la célula de crisis de Socodei indicó a Público que el edificio del horno siniestrado está precintado, razón por la cual, afirmó, es imposible entrar en él. De hecho, todavía no ha podido recuperarse el cadáver del operario muerto, aunque se espera que se pueda acceder a su cuerpo durante el día de hoy.

Las instalaciones de Centraco tampoco habían sido inmaculadamente seguras hasta ahora. Aunque no sean más que un grupo de hornos industriales para fundir chatarra, tienen un largo historial de incidentes nucleares. Desde el año 2000, la Agencia para la Seguridad Nuclear francesa (ASN) ha amonestado en 18 ocasiones a esta planta de gestión de residuos de media o baja actividad radiactiva. Se trata de residuos contaminados con materiales tóxicos no tan sensibles como el combustible gastado de un reactor, pero que pueden resultar peligrosos en una planta de tratamiento como Centraco, donde se registró un incendio a comienzos de 2003.

El fiscal asegura que la explosión fue como 'un géiser de metal fundido'

De todos los sucesos notificados por la ASN en la última década, hasta 16 recibieron la calificación de nivel 1 en la escala INES de incidentes nucleares, una cifra nada desdeñable para una incineradora que no gestiona ni energía ni combustible atómico. Las amonestaciones dictadas en estos 11 años señalan deficiencias en el tratamiento de los residuos (en el origen del fuego de 2003) y emisiones de materiales tóxicos como tritio o furano. Pero también fallos técnicos en la seguridad y mediciones excesivas de radiactividad en alguno de los residuos enviados a la planta y que nunca debieron llegar hasta allí. Ayer se sumó otro fallo terrible cuyas causas no están claras, ya que ni la empresa EDF (dueña última de la planta) ni las autoridades informaron sobre ello.

Tras una jornada de dudas en el aire, mediciones oficiales e independientes sumaron algo de calma a la confusión de ayer. No hay radiactividad anormal en el aire en torno al complejo. Así lo confirmaron ayer los ingenieros independientes del laboratorio CRII RAD, cuya red de balizas estuvo escrutando el aire en toda la región desde la explosión del lunes. Con estos datos del laboratorio, declarado de utilidad pública e independiente del Comisariado de la Energía Atómica (CEA) o del Gobierno Sarkozy, toda la región fronteriza con España empezó a respirar ayer tras el susto nuclear.

Todavía no ha podido evacuarse el cuerpo del fallecido en el accidente

La CRII RAD, integrada por ingenieros de los mejores centros franceses que decidieron abandonar el lobby nuclear francés tras las mentiras oficiales sobre la nube de Chernóbil, desplegó todos sus medios y un sistema de vigilancia 24 horas al día tras el accidente. Sus datos eran muy esperados porque con frecuencia son juzgados más fiables que los que puedan proporcionar ciertas autoridades oficiales, y varios municipios por ejemplo el de Avignon, cercano al complejo de Marcoule confían a la CRII RAD el análisis de sus filtros de aire.

Ayer por la tarde, oficialmente, la institución independiente anunció en un comunicado que 'ninguna contaminación fue detectada' en el aire por sus balizas. Especialmente, puntualizó, 'la baliza atmosférica más cercana' a Marcoule, en Avignon, a 21 kilómetros al sur-sureste del lugar de la explosión, 'no detectó ninguna contaminación consecutiva al accidente'.

El laboratorio, no obstante, subrayó que su red de balizas fijas seis a lo largo del Ródano sur, gran polo nuclear francés sólo tiene sensibilidad para detectar contaminaciones radiológicas muy elevadas en el aire, constitutivas de riesgos serios para la población. Así, con esta información independiente, se despejó el temor de emanaciones que, dados los vientos dominantes sur y suroeste desde el lunes y hasta el jueves, podrían haber transportado una nube hacia las aglomeraciones vecinas de Nimes (235.000 habitantes) y Montpellier (410.000 habitantes), y más allá, hacia Catalunya.

Centraco sufrió un incendio de material contaminado en 2003

Aún así, el laboratorio independiente exigió que se precisen 'las informaciones con excesivas lagunas' que han transmitido las autoridades francesas y que 'hacen imposible efectuar verificaciones'. 'Que nosotros sepamos, no han sido publicados ni el detalle de las emanaciones de la chimenea de las instalaciones dañadas, antes, durante y después del accidente, ni la actividad del aire en el interior de los locales y en sus inmediaciones', añadió el organismo. Por otra parte, subrayó, aún cabe esperar el análisis de los filtros de aire de Avignon.

Por último, la CRII RAD subrayó que, de todas formas, aún en tiempos normales y sin accidentes, los hornos radiactivos de la empresa Socodei-Centraco de Marcoule cuentan con 'autorización por decreto' para emitir cantidades importantes de radionucleidos.

Coincidiendo con los datos de la CRII RAD, el Instituto Oficial de Radio protección francés (IRSN) anunció ayer que había efectuado mediciones 'en las inmediaciones' del edificio del horno, sin registrar ninguna 'huella radiológica'.