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Hungría reza para que llueva... o no

Los técnicos que trabajan en la reparación de la presa han apuntado hoy los riesgos que existen en caso de que llueva o de que no llueva en la zona

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El secretario de Estado de Medioambiente, Zoltan Illes, ha apuntado hoy que tapar toda la balsa, que la pasada semana vertió toneladas de lodo tóxico en Kolontár, Hungría, costará entre 100 y 200 millones de dólares y, de momento, no disponen de una partida presupuestaria para ello. En este momento, se está utilizando una balsa nueva, la 10-A, con la que la compañía tendría un año más de operación, mientras continúa el riesgo por un nuevo vertido.

Si no lloviera en los próximos días el lodo se secaría y las partículas de polvo contaminarían el aire. Sin embargo, si llueve los muros se pueden romper y pueden dejar salir los 2,5 millones de metros cúbicos que aún quedan en la balsa. Además, en la balsa contigua, la 9, hay 5 millones de metros cúbicos de agua y lodo y existe el riesgo de que el muro que separa ambos depósitos se pueda romper y se produjera una nueva riada.

Los técnicos que revisan contínuamente la instalación han detectado grietas nuevas y han señalado que las que ya estaban rotas han crecido de tamaño.

Tras las inspecciones de los últimos días, la compañía ha concluido que tardarán un año en tapar todas las roturas. El Gobierno les ha exigido que tengan un plan definitivo en dos semanas y le dan de plazo tres meses para que todo quede sellado. Uno de los proyectos para sellar los diques es dejar caer bloques de cemento en el agujero desde helicópteros y cubrir con toneladas de tierra el depósito para que no se evapore el agua y se libera el polvo tóxico.

El mayor riesgo es que la balsa 9 se desborde, por lo que están bombeando con tuberías el líquido a la 10-A, que es la que se encuentra en mejor estado. Para reparar la presa rota, los técnicos han señalado que los muros son inservibles y habría que construir una 'fortaleza' que rodeara a la actual instalación. A los problemas medioambientales que ha generado esta tragedia, que además se ha cobrado la vida de nueve personas, los 1.100 trabajadores y más los 3.300 subcontratados de la instalación corren el riesgo de ser despedidos.