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Hungría tardará años en limpiar el lodo rojo

El Gobierno magiar lucha a la desesperada para que el barro tóxico no llegue al río Danubio, del que beben 20 millonesde personas

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La región húngara afectada por el vertido de lodo tóxico producido el pasado martes tardará en recuperarse entre uno y varios años, según a quien se pregunte, si al Gobierno o a los expertos. Antes, habrá que retirar palmo a palmo la tierra superficial de un área de 40 km2 y, para hacerlo, el Gobierno magiar estudia pedir ayuda a Bruselas. Además, se teme que, al desecarse la zona, el polvo cáustico envenene también el aire. Pero lo peor puede venir por el agua. Lo urgente es frenar la llegada del lodo tóxico al Danubio.

Con cuatro muertos, seis personas desaparecidas y 120 hospitalizadas, las autoridades húngaras han puesto a 500 operarios protegidos con trajes y máscaras especiales a levantar diques para conseguir que la riada roja, rica en metales y en especial en hidróxido de aluminio y óxido de hierro, se quede en el río Marcal. Un representante de la ONG ecologista WWF dijo a Efe que en su cauce superior 'ha muerto toda forma de vida'.

500 operarios con trajes especiales levantan diques para parar la riada

El Marcal muere en el Danubio, a poco más de 100 kilómetros de la localidad de Ajka, al suroeste del país y donde reventó la balsa de la empresa minera MAL Zrt el pasado lunes. Si el barro llega al Danubio, Gobierno, expertos y ecologistas coinciden esta vez en que las consecuencias podrían ser desastrosas. A ambas riberas de los 2.800 kilómetros del río viven 80 millones de personas, y 20 millones beben de sus aguas.

'Esperamos poder parar la contaminación antes de que llegue hasta el Danubio', dijo ayer el ministro del Interior húngaro, Sándor Pintér. Si no lo consiguen, la tragedia dejaría de ser sólo húngara. Río abajo, Croacia, Serbia, Rumanía, Bulgaria, Moldavia y hasta Ucrania podrían verse afectadas antes de que el río desemboque en el mar Negro.

'Es la mayor catástrofe de la historia de Hungría', alerta WWF

Las autoridades húngaras, además de la movilización de personal, han declarado el estado de emergencia en tres de las provincias contaminadas al oeste de Budapest. La marea, con un frente de varios kilómetros, avanza también hacia el río Raab, otro afluente del Danubio. El secretario de Estado para el Medio Ambiente, Zoltán Illés, ya ha advertido de que habrá que retirar dos centímetros de tierra en la región afectada para que la zona pueda volver a cultivarse, lo que podría llevar al menos un año.

Sin embargo, los ecologistas elevan el tiempo de la recuperación a varios años. 'Es la mayor catástrofe de la historia de Hungría', aseguró el responsable de WWF en ese país, Gabor Figeczky, y añadió que la naturaleza necesitará años para recuperarse del golpe. El profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y doctor en ingeniería química, Félix López, da un cálculo muy preliminar de dos a tres años.

'Lo primero y más urgente es proteger a la población. Después hay que reparar la balsa para que no siga escupiendo desechos y, enseguida, kilómetro a kilómetro, en un frente de 40, detener el vertido', explica este experto, que participó en los trabajos de frenado del ocurrido en las minas de Aznalcóllar en 1998.

'Es como verter un millón de litros de lejía', dice un experto

El Gobierno húngaro no descarta pedir ayuda tanto técnica como económica a la Unión Europea para evitar el peor de los escenarios: que el lodo rojo llegue al Danubio. 'Es el mayor vertido químico en la historia del país; es posible que tengamos que pedir ayuda técnica y económica a la Unión Europea', dijo ayer el secretario de Estado Illés. Bruselas ya se está preparando en caso de que llegue la petición de ayuda desde Budapest. Un portavoz de la Unión Europea dijo que están listos si llega la solicitud de ayuda. 'Estamos preocupados, no sólo por el medio ambiente en Hungría, sino porque podría pasar a otros países'.

También España se ha ofrecido a ayudar. La ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, llamó a su homólogo húngaro para ofrecer la experiencia española en este tipo de desastres, acumulada en especial tras el vertido de las minas de Aznalcóllar.

La empresa responsable ha culpado a la lluvia del incidente

En abril de ese año, una balsa repleta de residuos metálicos propiedad de la multinacional sueca Boliden reventó expulsando unos seis de hectómetros cúbicos. En aquella ocasión, el lodo era rico en desechos del procesado de la pirita para robarle el hierro, dejando para la balsa azufre, arsénico o zinc. Unas 4.500 hectáreas de las tierras ribereñas del río Guadiamar acabaron contaminadas, aunque el cercano parque de Doñana apenas sufrió.

'Doce años después parece que se repite la historia', rememora López, el investigador del CSIC. Aunque la naturaleza química del vertido es diferente entre el caso español y el húngaro, las consecuencias pueden ser parecidas para la tierra y las aguas. 'Es como verter un millón de litros de lejía sobre un terreno. Y esa lejía acaba llegando a los acuíferos', añade López.

En Aznalcóllar, la balsa de Boliden contenía residuos metálicos y sulfurosos procedentes de la extracción del hierro de la pirita. En Ajka, la precaria piscina de la minera MAL Zrt, cuyas paredes habían sido levantadas con materiales del propio aluvión, estaba llena de una capa superior de lejía y una parte inferior de residuos sólidos como óxido de hierro, titanio o silicio.

'Aunque es pronto para decirlo, el problema es que no sabemos realmente qué contienen esas balsas', advierte López. En la de la mina onubense se descubrió después que, además de los residuos metálicos, había reactivos de origen orgánico 'aún más peligrosos que el propio lodo', aclara el investigador. Según dice, hay una tendencia cada vez mayor entre las empresas mineras a echar en sus balsas más contaminantes de los que declaran.

Por su parte, la empresa húngara ha culpado a la lluvia del incidente. 'Ha sido una catástrofe meteorológica', dijo un portavoz. Aunque el Gobierno magiar asegura que los responsables pagarán por el vertido, la prensa local ha informado de que la minera dispone de un seguro de apenas 37.000 euros. Los ecologistas temen que pase como en España, donde Boliden aún no ha pagado a pesar de ser condenada por la Justicia.

1. Obtención

El aluminio es el elemento metálico más abundante en la corteza terrestre, pero casi nunca aparece solo. Para aislarlo se explota la bauxita, la roca en la que este metal es más abundante.

2. Producción

Para aislar el aluminio se usa el llamado proceso Bayer. Una vez molida la bauxita, se trata con sosa cáustica a alta presión y temperatura.

3. Desechos

El proceso Bayer separa los minerales de aluminio del sílice, el titanio, el zinc y el óxido de hierro, que es el residuo que aporta el color rojo a los lodos.

4. Almacenamiento

Los residuos se acumulan en grandes balsas con agua mientras los minerales de aluminio pasan por otros procesos de purificación hasta lograr el acabado final.