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Huracán Irma Por qué el agua del mar desapareció de algunas playas de Florida y las Bahamas 

Durante el fin de semana, numerosas personas subieron a las redes imágenes insólitas de una costa completamente seca al paso del huracán más potente registrado en el océano Atlántico

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Un hombre fotografía la bahía de Hillsborough, en Tampa (Florida), donde el agua desapareció al paso del huracán Irma. REUTERS

De entre las espectaculares imágenes que está dejando el huracán Irma –el más potente que se ha registrado nunca en el océano Atlántico- a su paso por las costas caribeñas y del sur de EE.UU, hay una que está causando estragos incluso entre los propios meteorólogos.

El sábado una usuaria de Twitter, @Kaydi_K, grabó y subió a la red social un vídeo en el que el mar había desaparecido por completo de las playas de Long Island, en las Bahamas, un poco antes del paso del huracán.

Fue una de las primeras y su tuit se hizo viral en poco tiempo, pero la misma escena fue recurrente en las redes sociales durante todo el fin de semana. El domingo el fenómeno se había extendido también a la costa oeste de Florida. En playas de Cayo Hueso, Sarasota o Tampa, los usuarios de internet no dejaron de subir vídeos y fotografías de lugares donde solía haber una playa o un embarcadero y que ahora habían quedado completamente secos, dejando a la vista el fondo marino con algas, animales, troncos o piedras.

Otros se aventuraban incluso a pasear y a hacerse fotos sobre el terreno que había quedado tras la retirada del mar, algo desaconsejable, dado que el agua termina volviendo en cualquier momento a ocupar su espacio natural.

La meteoróloga Anna Casals, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), explica a Público que este fenómeno se debe a las enormes diferencias de presión entre el centro del huracán y sus partes externas.

“El huracán tiene una fuerza tan brutal que ha absorbido el agua de las partes extremas y la ha desplazado hacia el ojo de la tormenta, donde la baja presión hace subir el agua que después termina volviendo a la tierra en forma de lluvias torrenciales”, señala.

Las playas que han vivido el fenómeno se encontraban en la parte exterior del torbellino –que es aproximadamente del tamaño de la península Ibérica y ha llegado a alcanzar vientos de 295 kilómetros por hora-, por eso el agua se ha retirado.

Casals recuerda además que los huracanes “son entes con energía propia que se van alimentando de agua caliente”. “Su poder destructor es enorme, es lo más fuerte que hay en la atmósfera, la gente no se hace una idea de lo peligroso que es porque aquí no lo hemos vivido”, advierte.

La científica Angela Fritz, de The Washington Post, ofrecía una explicación similar en un artículo publicado este domingo en el periódico estadounidense y añadía: “Al mismo tiempo, algunos lugares pueden estar experimentando los efectos de la “protuberancia” del huracán. En el centro de la tormenta, donde la presión es más baja y los vientos están convergiendo, el agua se acumula. La baja presión es básicamente un mecanismo de succión que atrae el aire hacia dentro. Cuando la presión es excepcionalmente baja y los vientos muy fuertes, puede crear una protuberancia de agua del océano bajo el centro de la tormenta”.