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Industria da a la planta de Ascó diez años más de vida

Los ecologistas creen que la decisión, avalada por el CSN, es una "temeridad"

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Lo había anunciado el ministro de Industria, Miguel Sebastián, y se hizo oficial. La central nuclear de Ascó (Tarragona), con dos reactores operativos, tiene el permiso renovado para seguir proporcionando energía eléctrica otros diez años más. Al final de ese periodo, la más vieja de sus dos unidades atómicas (puesta en marcha en 1982) estará a punto de cumplir las cuatro décadas, el plazo máximo para el que se las considera diseñadas. La autorización la hizo pública la empresa que explota la central (Asociación Nuclear Ascó Vandellós, ANAV), participada por Endesa e Iberdrola.

Sebastián firmó la orden para renovar la autorización de Ascó 1 y 2, que expiraba el próximo 1 de octubre, en virtud del informe favorable emitido por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) a finales del pasado julio, que afirmaba que la planta cuenta con niveles adecuados de seguridad para continuar su operación. Tres meses antes, un escape de 25.000 litros de agua radiactiva había llegado a mojar los zapatos de una veintena de trabajadores.

En abril, una fuga de 25.000 litros de agua radiactiva afectó a 19 trabajadores

El permiso a la central tendrá una consecuencia en el futuro más allá de la operatividad de los reactores. Ascó deberá levantar un almacén temporal para conservar residuos radiactivos antes de 2014, fecha en la que estarán saturadas sus piscinas de combustible gastado. Hace unas semanas, Medio Ambiente dio el visto bueno a la evaluación de impacto ambiental del proyecto para construir este almacén.

Las dos unidades de Ascó se encuentran en este momento en proceso de reevaluación, las llamadas pruebas de resistencia, puestas en marcha tras la catástrofe japonesa de Fukushima. La semana pasada, el CSN dio a conocer los resultados preliminares de estos exámenes, en los que señaló varias carencias de la planta tarraconense. El regulador español señaló que debe reformar sus instalaciones para resistir terremotos el doble de graves de los que soportaría en la actualidad. Además, el CSN reclamó más información para valorar la capacidad de la central a la hora de gestionar accidentes severos en el reactor.

La decisión obliga a levantar allí un almacén atómico antes de 2014

Las organizaciones ecologistas, que se oponen a esta decisión, consideran que debería haberse esperado a que se certifique que la central ha completado todos los requisitos de los stress tests. 'Al acabarse en octubre el permiso, el Gobierno tendría que haber parado Ascó hasta que superen las pruebas de resistencia', señala el responsable de nucleares de Greenpeace, Carlos Bravo, quien achaca la decisión a que Sebastián pertenece 'al lobby nuclear'.

El portavoz de Ecologistas en Acción, Francisco Castejón, considera la renovación como 'una temeridad'. 'La decisión era esperada, pero también es sencillamente inadmisible para una central que cuenta casi un centenar de sucesos en los últimos cuatro años', aseguró.